<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452</id><updated>2012-02-12T20:07:53.539-08:00</updated><category term='Ecos del Árbol'/><category term='Viajero'/><category term='Arca de Memorias'/><category term='Voces de la Oscuridad'/><category term='Acerca del Árbol de Rockwood'/><title type='text'>Crónicas del Árbol de Rockwood</title><subtitle type='html'>La Sinfonía de la Sirena</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-7550913526735727970</id><published>2012-02-12T15:18:00.000-08:00</published><updated>2012-02-12T20:07:53.556-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajero'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XVI</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-vG_T2eSRMQo/TziMR1ayUPI/AAAAAAAABWU/yBdEUQaFrlE/s1600/16%2B-%2BUn%2Bencuentro%2Binesperado.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://4.bp.blogspot.com/-vG_T2eSRMQo/TziMR1ayUPI/AAAAAAAABWU/yBdEUQaFrlE/s500/16%2B-%2BUn%2Bencuentro%2Binesperado.png" border="0" alt="Un encuentro inesperado" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708466765717197042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un auto gris serpenteaba entre los caminos de la carretera federal, conducido a toda prisa por un hombre de treintaicinco años. Frente a él se alzaba imponente la sierra occidental, su destino era Deepwood, un pequeñísimo poblado perdido entre las faldas de aquellas montañas; ahí solicitaban su presencia urgentemente. Se trataba del detective Denis Hudson, comisionado por su departamento de policía para investigar un caso en aquella región. No eran sólo intenciones laborales las que lo llevaban a esas tierras, había también una causa secundaria, más personal.&lt;br /&gt;Toda la región estaba sembrada de pequeñas poblaciones, dispersas entre los campos, lagos y montes, todos nombrados de forma peculiar, haciendo referencia a paisajes a la vista o a personajes célebres para sus historias individuales; el más urbanizado de aquellos era, en definitiva, el llamado Grayhills. Su ruta por la autopista terminaba ahí, tenía que atravesar la pequeña urbe para tomar el camino de la montaña. Hacía kilómetros que no veía un espectacular, los que lo recibieron en la entrada de aquel pueblo (que invadía la carretera) despertaron su apetito y le recordaron que necesitaba gasolina.&lt;br /&gt;Dentro de un desvencijado pórtico de madera dormitaba un hombre gordo, bastante abrigado, con una tejana cubriéndole el rostro. Denis hizo sonar el claxon para despertarle. Era un mecánico, atendía un pequeño taller que fungía de llantera y auxilio para el necesitado de los caminos.&lt;br /&gt;–Disculpe… ¿Dónde puedo comprar un poco de gasolina? –el interrogado se limitó a levantar un brazo para señalar una construcción varios metros adelante, entre unos árboles. Era un poco triste de ver, un par de austeras bombas de gasolina sobre una carcomida plancha de asfalto, semisepultada por la nieve, coronada por un rústico y decolorado letrero que indicaba «Gasolinera Sr. Pine».&lt;br /&gt;–El negocio es de mi hermano –dijo con orgullo el hombre de la tejana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Llegar allá le tomará cerca de cuarenta minutos, si la nieve se lo permite. La brecha hacia la reserva es importante y suelen mantenerla despejada, pero con este clima no se lo puedo asegurar –decía el encargado de las bombas después conocer su destino, creyéndolo un simple turista-. Le aconsejaría llevar un poco más –añadió cuando el tanque estuvo lleno-, le costará trabajo encontrar combustible en los poblados de arriba, y es más cara porque la distribuyen en galones.&lt;br /&gt;Habían transcurrido veinte minutos desde que dejó Grayhills, atrás quedaba el camino que empezó desde la tarde anterior. Estaba cansado, pero se aferraba al volante con una mano mientras se refregaba la cara con la otra. La ansiedad era insoportable, tomó de todo para resistir el viaje (de todo lo legalmente asequible, al menos) y la resaca de aquello comenzaba a perjudicarlo. Atravesaba el tramo más pesado, el camino era cada vez menos transitable, aparecían más curvas y nieve conforme avanzaba. Aun cuando había colocado cadenas en sus neumáticos, estos llegaban a patinarse y resbalar de vez en cuando. Quiso prender la radio, pero la recepción era pésima. Estaba sólo, escuchando rechinidos extraños bajo sus llantas, mirando abismos blancos en cada vuelta y soportando el perfume de su galón de gasolina, que de alguna forma conseguía filtrarse desde el maletero.&lt;br /&gt;Para colmo de sus males, un objeto grande y pesado cayó sobre su cofre. Salió de entre los árboles, rodando por una loma, formando una pequeña avalancha de nieve. Impactó su auto sin que lo pudiese anticipar. Pisó el freno a fondo por la impresión, derrapando un par de metros; creyó ver el rostro de una persona. La mitad de la nieve se deslizó del cofre cuando el auto se detuvo; Denis miraba con atención. Sonrió al no percibir movimiento en aquella masa informe y nívea, convencido de que sus nervios lo habían engañado. Fue una sonrisa muy breve, desecha casi en el acto, pues el bulto se incorporó, bajando del cofre con bastante ligereza. Era un adolescente, de dieciséis o diecisiete años de edad; al principio, no pudo determinar si se trataba de un chico o de una chica, tal era su extraña complexión física. El pelo le cubría las orejas, era tan rubio, que podía decirse que era blanco. Después de evaluarlo, Denis se inclinó por creer que se trataba de un chico, y no se equivocaba. No era de extrañarse que se confundiera en la nieve, siendo albino y vistiendo ropa clara, se encontraba perfectamente camuflado en aquel páramo blancuzco. Quizá se ocultaba cuando resbaló; pero… ¿por qué lo haría? O aún más extraño, ¿qué pretendía un muchacho solo, ahí, en la mitad de la nada?&lt;br /&gt;El joven estaba frente al detective, que continuaba aferrado al volante, atónito. No mostraba malestar alguno por el impacto; incluso no parecía darle importancia, como si hubiera algo más que atender. Se veía agitado, inquieto. Llevaba una bufanda, la mitad inferior de su cara estaba oculta, pero podía ver sus ojos, moviéndose intranquilos sobre sus mejillas enrojecidas; miraban alternativamente al detective y al entorno, alertas, analizándolo todo, planeando cada próximo movimiento. Denis temió por un instante que el chico fuese alguna especie de bandido carretero, no sabía si bajar del auto o alejarse de ahí. Al final, optó por lo primero; después de todo estaba armado y el sospechoso era sólo un muchacho, casi un niño ¿qué podía temer? Miró su reloj, marcaba las 9:00 de la mañana; aún era temprano para llegar a su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Te encuentras bien, chico? –preguntó al desconocido, cuya estatura se asemejaba a la suya; fuese que Denis no era muy alto, fuese que el muchacho lo era bastante. No respondió, seguía alerta; pero ya no miraba el rostro del detective, sino su pecho; Denis sintió adrenalina, ¿buscaba la señal de algún arma oculta bajo su ropa? Una ráfaga de viento los atravesó, barriendo suavemente los cabellos del muchacho. Pareció captar hasta entonces la pregunta, pues una vez que el viento dejó de soplar, respondió; como si fuese este quien se lo aconsejase.&lt;br /&gt;–Sí –dijo a secas, mientras extendía su mano hacia el cofre del auto para tomar de entre la nieve una mochila. Un objeto plateado brotó de una de las bolsas laterales, por poco cayó al suelo. Denis identificó aquello como una daga envainada en una funda de cuero; sus sospechas se fortalecían, llegando al punto máximo cuando el chico acercó su mano a la bolsa. El detective procuró su pistola, pero se detuvo al ver que aquél sólo cerraba su mochila, ocultando su contenido; aunque esto lo tranquilizó, lo siguiente le erizó la piel-. Es una hermosa foto la que llevas en tu pecho –dijo el extraño sin levantar la mirada. Su tono de voz fue distinto, ahora era una voz más suave, de timbre sexualmente indistinguible; de no haber visto su bufanda estremecerse al ritmo de las palabras, Denis estaría convencido de que entre ellos había alguien más, uniéndose a la conversación. &lt;br /&gt;–Lamento… –comenzó dudoso aquel muchacho, pero alzando la mirada-. Lamento haber caído sobre su auto, señor –había recuperado su voz, un tono distintivo de un chico de su edad. Se disponía a marcharse, como si aquel encuentro accidental hubiese sido cualquier roce de hombros en una calle transitada.&lt;br /&gt;–¡¿Disculpa?! –preguntó Denis, deteniendo su partida, intrigado por aquel extraño fenómeno.&lt;br /&gt;–Lamento haber caído sobre su auto –repitió con seguridad, decidido a marcharse; de nuevo era una voz normal.&lt;br /&gt;–No, eso no. Antes de eso… dijiste algo antes de eso –comenzaba a dudar sobre lo que había visto y escuchado.&lt;br /&gt;–No dije nada más –en su mirada se leía tal consternación, parecía tan sincero, que Denis sintió que él era el anómalo en aquel lugar.&lt;br /&gt;–No, sí lo hiciste. Te… ¿Te referías a esto? –se descubrió una cadena en la que llevaba un pendiente abisagrado. Efectivamente, dentro estaba el retrato de su difunta hermana Sofía, mostrándola tal cómo fue a la edad de once. La tarde anterior, cuando finalmente decidió aceptar la encomienda y preparaba sus cosas, el recuerdo de su hermana lo asaltó. Meditaba sobre ella, mirando su foto en el interior del pendiente; su cabello lacio le caía sobre el hombro, reflejando las luces del estudio donde fue retratada; era su sonrisa la que captaba su atención, sencilla y natural, imagen de aquellos días memorables que vivieron juntos. Miraba también un trozo de papel, amarillento y con los dobleces muy marcados; era una nota que conservaba con recelo, escrita por su hermana quizá el mismo día que murió. Parecía una despedida, cosa extraña, pues su muerte no fue un suicidio, o al menos eso deseaba creer; sólo él sabía de la existencia de aquel documento que aseguraba lo contrario. Deseaba tanto deshacerse de él (prueba única de la voluntaria y planeada muerte de su hermana) como conservarle y descifrarle, para así conocer la verdad.&lt;br /&gt;Los misterios eran su pasión, lo que antes fuera un juego se transformó en su vocación desde el fallecimiento de su hermana. Habíase jurado encontrar la causa del extraño comportamiento que tuvo durante su último año de vida, y la nota era una clave importante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin:10px 60px;"&gt;&lt;i&gt;«Vivir para servir, ese es el objeto de nuestra existencia. Si abandoné este mundo fue por no encontrar lo que buscaba; continúa mi viaje en su búsqueda. No lloren por mí, sino por ustedes, y pregúntense si ya han encontrado lo propio.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin:10px 60px;text-align:right;"&gt;&lt;i&gt;…Sólo es eterna la palabra»&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos días se manifestaban en su mente. Sofía Hudson dejó de existir una tormentosa tarde de verano, poco después de su doceavo cumpleaños. Denis era apenas un año menor, solían llevarse bien. Vivían en el campo, una región intensamente agrícola, terrenos tupidos de sembradíos de avena, trigo y sésamo. A unos metros de su casa crecía un gran árbol de tronco torcido, el lugar favorito de juegos, tanto para él como para su hermana. Le habían adaptado un columpio, y algo más de una docena de tablones rotos y enmohecidos, que alguna vez pretendieron formar una choza, se encontraban en desorden y mal clavados a lo largo del tronco. Aquella tarde el cielo tronaba, una fuerte tormenta estaba por caer:&lt;br /&gt;–¡Sofi! ¡Sofi! –gritaba el pequeño Denis desde el jardín de flores que su madre plantaba en la parte posterior de la casa. Padecía un profundo terror a las tormentas, terror que aumentó después de lo acontecido aquel día. No encontraba a su hermana por ninguna parte, sólo faltaba buscar en el árbol, pero tenía miedo de ir allá; tendría que cruzar todo un campo de cultivo bajo un cielo gris y amenazador. Había escuchado bastantes historias de personas que al salir al llano en medio de la tempestad eran alcanzadas por un rayo y morían.&lt;br /&gt;Con la punta de sus dedos tocaba la madera del cerco que rodeaba su casa, apenas si lo rozaba, lo hacia con tanta delicadeza que parecía acariciarlo; tenía que cerciorarse. Con ello no pretendía evitar los rayos, en todo caso no le serviría de nada; había un motivo especial para hacerlo, que no se relacionaba en absoluto con su miedo a las tormentas. Le costaba entender lo que sentía, se trataba de una extraña habilidad que aún no dominaba. No estaba equivocado, su hermana pasó por ahí.&lt;br /&gt;Armándose de valor, el pequeño Denis salió a todo correr en dirección al árbol. Las verdes espigas de la avena golpeaban su rostro, gruesas gotas de lluvia comenzaban a caer. Al llegar al árbol encontró a su hermana cavando un hoyo, el cielo tronaba impetuoso.&lt;br /&gt;–¡Sofi! ¿Qué crees que haces? ¡Te he buscado por todos lados! –En ese instante un rayo cayó en un árbol vecino, a una distancia semejante a la que se encontraban de su casa; iluminó todo e hizo cimbrar la tierra. El árbol se partió y ardió brevemente, extinguido por el aire.&lt;br /&gt;–¡Vete a casa! Te alcanzaré luego –le ordenó con fastidio la niña. Seguía cavando cómo si nada; Denis estaba al borde de un ataque de pánico.&lt;br /&gt;–¡No! ¡¿Estás loca?! ¡Deja eso! –A pesar del viento silbando en las espigas y las nubes estallando, Sofía pudo escucharle claramente; lo miraba con repugnancia: odiaba que la gente la llamara loca.&lt;br /&gt;–¡Lárgate! ¿Por qué no entiendes? ¡Tengo cosas que hacer! –era completamente irracional. Arrojó la pala a un lado y tomó una caja circular de galletas que había junto a ella.&lt;br /&gt;–Lo harás después. ¡Ven ya! –suplicó el niño, tirando con fuerza del brazo de su hermana; la caja se resbaló de su mano, golpeó una raíz nudosa y se abrió, derramando su contenido sobre el pasto. Un grupo de hojas de cuaderno llenas de anotaciones manuscritas y una figurilla de madera (a cuya forma Denis no prestó interés entonces) comenzaban a mojarse bajo la lluvia; el viento no ayudaba nada, pues barría las hojas, dispersándolas por todo el lugar.&lt;br /&gt;–¡Imbécil! –Gritó Sofía colérica, empujando violentamente a su hermano, que resbalando con el fango, fue a estrellar su cabeza contra el árbol-. ¡Mira lo que has hecho! –Continuaba la rabia de la niña-, ¡Aléjate de aquí! ¡Déjame sola!&lt;br /&gt;Denis comenzó a sangrar, el cabezal de un clavo en el tronco le había abierto una herida en la frente, cerca de la sien. Lloraba, el miedo y el dolor le hacían derramar lágrimas. Se incorporó, cubierto de barro y chorreando sangre, echó a correr hacia su casa; una vez allá, miró hacia atrás para ver a su hermana recogiendo sus cosas. La miraba con odio: él, que había enfrentado su miedo para buscarle; y ella, que le había recibido de manera tan cruel. Aquella fue la última vez que la vio con vida; Denis se reprocharía eso el resto de su existencia, pues la miró iracundo.&lt;br /&gt;Sofía no volvió a casa, cuando su padre fue a buscarle, ya no la encontró en el árbol. La tormenta era intensa entonces, golpeaba los cultivos con granizo y viento. La buscaron por todas partes, sólo quedaba el granero. Creyeron que se ocultaba ahí, pues frecuentaba aquel lugar cuando deseaba estar sola. En aquel momento era imposible llegar hasta allá, tenían que esperar a que la tormenta cediese, pero se prolongó toda la noche.&lt;br /&gt;Al día siguiente fueron al granero, pero no la encontraron ahí. La buscaron por todas partes, los devastados cultivos estaban repletos de aves y roedores fulminados por la tormenta, pero no hubo rastro de ella. Dos días después de su desaparición, su cuerpo fue encontrado a varios kilómetros de distancia de su casa, en la orilla de un rió; la ira fluvial de la tormenta la arrastró hasta allá.&lt;br /&gt;Denis recordaba con dolor, frotándose la cicatriz de su frente. El rostro sin vida de su hermana permanecía como un espectro en su memoria. Aunque su cuerpo se mantuvo íntegro y presentaba pobres señales de afección, su rostro era espantoso. No había sido deformado por el dolor, ni lo habían profanado los gusanos, estaba integro, tal y como podía admirarse en la foto de su pendiente, sólo que aquel era un rostro vacío, mirarlo era como mirar una fosa. Había algo horrible en su rostro, inexplicable, que era capaz de arrebatar el aliento. Su funeral se dio con el féretro tapado, nadie podía observar aquel pozo sin fondo, ese pálido rostro al que nunca pudieron cerrarle los párpados.&lt;br /&gt;Siempre se sintió culpable de la muerte de su hermana: al principio creía que si la hubiera dejado en paz, habría vuelto pronto a casa; cuando encontró la nota, comprobó que no hubiera sucedido así; sin embargo, continúo sintiendo culpa, por no haber sido más persuasivo. «Encontrarán mi cuerpo, pero no me encontrarán a mí…» decía una de las tantas hojas de su caja de galletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Y bien, encontraste lo que buscabas, Viajero? –preguntó de forma burlona aquella voz extraña y asexuada, brotando nuevamente del chico de la bufanda gris, que continuaba frente a Denis.&lt;br /&gt;–¡Cómo has dicho! –exclamó alarmado; no podían ser simples coincidencias. Conocía la foto y el contenido de la nota que guardaba dentro del collar; ¡¿era capaz de ver a través de cuerpos opacos, o de leer la mente?! Al mirarlo, encontró algo aterrador: sus ojos se habían tornado azules, sin pupilas, sólo un par de iris azules; un azul tan profundo e intenso, que tuvo que desviar la mirada para evitar sentirse devorado por ellos.&lt;br /&gt;Una impetuosa ráfaga de viento azotó el cuerpo del detective. Denis se vio forzado a cubrirse la cara; la nieve ligera arañaba su rostro, soplaba tan fuerte que le hizo tambalear. Cayó y se golpeó en el borde de su auto, quedando inconciente.&lt;br /&gt;Se despertó con la cara cubierta de nieve y una terrible jaqueca. Tardó unos segundos en asimilar todo lo ocurrido, miró a su alrededor: estaba solo; el viento y la nieve habían borrado toda posible huella del joven. Según su reloj, eran las 10:20 am. ¡Más de una hora inconsciente y a merced del clima! Se sentó en su auto, sacudió la nieve de sus pies, cerró la puerta y tomó el volante. Suspiró, había estado recordando mucho a su hermana últimamente. Nunca entendió por qué estaba tan interesada en sepultar sus apuntes.&lt;br /&gt;Abrió la guantera para sacar una desgastada y abollada caja metálica de galletas. La tomó entre sus manos, la abrió delicadamente; ninguna otra posesión suya, por más invaluable que fuese, superaba aquellos cuidados. Dentro había una figurilla tallada en madera, representando algo parecido a un árbol, o más bien, al despojo de un árbol, pues se encontraba sin hojas. Eran sólo el tronco y las ramas, sujeto con las raíces expuestas a lo que parecía una roca esférica y cuarteada. Una serie de caracteres estaban grabados con quemaduras en una de sus raíces. Les había investigado con anterioridad, pero no le había sido posible descifrar aquello; parecía una lengua muerta, una mezcla de runas y letras antiguas, como sacadas de un hallazgo arqueológico. Lo demás en la caja era el puñado de hojas con anotaciones manuscritas, semejante a un diario; tomó una, el tiempo y la lluvia de aquel día habían borrado algunas palabras, pero tenía partes perfectamente legibles: «…Los pies de mi gran árbol guardan aquello que el tiempo se encargó de ocultar…»&lt;br /&gt;La tarde del funeral corrió abatido hacia el árbol; no podía creer lo que sucedía, no podía asimilar el hecho de que no la volvería a ver más. Tropezó con la pala que seguía tirada entre la hierba y con un sentimiento de impotencia comenzó a desenterrar eso que su hermana ocultó con tanto fervor. Aquel día leyó por primera vez la nota que cargaría desde entonces dentro del pendiente, transformando la muerte de su hermana en una interrogante. Conservó aquellos apuntes en secreto, y a pesar de los años, no consiguió descifrar gran cosa. Estaban escritos metafóricamente, sin un orden e incluso codificados en un lenguaje desconocido (el mismo de la figura tallada). Lo que podía leerse parecían sólo poemas y cuentos, simples fantasías, delirios de un desequilibrado. Sin embargo, él sabía que aquellas palabras guardaban un significado, siguiendo los enigmas de Sofía había dado con increíbles realidades. Incluso en aquel momento, la voz de su hermana lo conducía a las fronteras de lo desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una patrulla se detuvo frente  él, venía en dirección contraria. De la unidad bajó un hombre rollizo y uniformado. Era el comisario del pueblo. Denis estaba distraído y no se dio cuenta sino hasta que el oficial lo llamó, golpeando el cristal de su auto.&lt;br /&gt;–¿Tiene algún problema caballero? –le preguntó el oficial cuando abrió la ventana. No había una explicación sencilla para su situación, si existía, Denis no era capaz de procesarla. Su auto proyectado a la izquierda, como en señal de derrape; la ligera abolladura en su cofre, junto a un par de líneas quebradas en el cristal; y la notable capa de nieve que lo cubría ya por la inactividad eran indicios de que le había ocurrido algo desagradable-. Póngase en marcha amigo –le aconsejo dándole palmadas en el hombro, después de que empezara a titubear-, el frió le congelará el motor –era un gordillo burlesco; el detective se sentía apenado. Sobre la puertilla abierta de la guantera se dejaba ver una carpeta rotulada con el logo de la guardia federal. El comisario reparó en ella:&lt;br /&gt;–¡¿Es usted policía?! –preguntó sorprendido.&lt;br /&gt;–Así es, buenos días, soy el oficial Hudson –dijo mostrando su identificación y tendiéndole la mano. El comisario no respondió al saludo, pareció caer en cuenta de algo que le borró la sonrisa gradualmente.&lt;br /&gt;–No me diga que usted compone todo el cuerpo de apoyo que solicité…&lt;br /&gt;–Es una situación complicada para hablar ahora señor, si me acompaña hasta la comisaría con gusto le explicaré…&lt;br /&gt;–Me temo que por el momento no podré acompañarle –el comisario actuaba con mucha desilusión y molestia: el espectro negativo de unas grandes expectativas se mostraba en su rostro a manera de inconformidad-, tengo algunos asuntos pendientes en Grayhills…  –vaciló antes de continuar, aún no confiaba del todo en aquel hombre. Tenía la leve esperanza de que le mentía, de que era un impostor, por la razón que fuese, y que la respuesta a su petición aún no llegaba. Pero confesó, aceptaba que quizás lo que él pedía era demasiado para su situación tan descuidada-, esta mañana apareció el cadáver de la madre del muchacho y primer testigo del evento, aparentemente se quitó la vida. Creo que cada vez habrá menos trabajo aquí para usted… sea lo que sea que haya venido a hacer –hizo una pausa y luego continuó-. Siga derecho y llegará al pueblo, busque la comisaría y espéreme ahí. &lt;br /&gt;El comisario se retiró hacia su patrulla, Denis encendió su auto y se puso en marcha. Después de treinta minutos más de camino llegó al pueblo (si a eso se le podía llamar así). Comprendió el porqué de su nombre: dispersas entre una multitud de árboles enormes, que dificultaban el acceso de la luz, se encontraban algunas cabañas cubiertas de nieve. Fuera de lo que parecía la iglesia del pueblo había una marcha fúnebre, salían de ella cargando un ataúd. Bajó el cristal de su ventana para interrogar a uno de los religiosos sobre la ubicación de la comisaría, estaba harto y esperaba encontrarse cerca; para desgracia suya no era así. El religioso le dio un puñado de enredosas indicaciones que fue olvidando poco a poco; aquel lugar no estaba regido por calles, todo era un grupo de caminos independientes y aleatorios que surgían aquí y allá, dividiéndose y cerrándose sin ninguna jerarquía. Finalmente dio con su objetivo, bajó del auto y el aire volvió a tocar su rostro; comenzó a sentir aquella curiosa sensación de emoción que le dominaba e inspiraba, aquel extraño pueblillo ocultaba muchos secretos, las paredes se lo decían a gritos.&lt;br /&gt;–Creo –dijo para sí-, que me voy a divertir bastante en este lugar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-7550913526735727970?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/7550913526735727970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/02/la-sinfonia-de-la-sirena-el-despertar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7550913526735727970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7550913526735727970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/02/la-sinfonia-de-la-sirena-el-despertar.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XVI'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-vG_T2eSRMQo/TziMR1ayUPI/AAAAAAAABWU/yBdEUQaFrlE/s72-c/16%2B-%2BUn%2Bencuentro%2Binesperado.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-8072733212337211549</id><published>2012-02-05T16:05:00.000-08:00</published><updated>2012-02-11T10:55:33.504-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Acerca del Árbol de Rockwood'/><title type='text'>Episodio XVI Retrasado</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;A mis lectores...&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;La publicación de los últimos episodios se ha visto bastante accidentada en tiempo debido al ritmo que ha llevado mi último mes. He trabajado arduamente en la revisión de mis borradores pero a veces no consigo ponerlos a punto antes de que llegue la hora para publicarlos. De nuevo me veo en la necesidad de retrasar un episodio, espero no tener que hacerlo nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido muy poco desde el último retraso y quiero dejar claro que no han sido planeados. No pretendo alterar la frecuencia de publicación, el material está en mi disco duro, en proceso de revisión y podrá ser leído el próximo domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si eres un nuevo lector, te invito a explorar el blog:&lt;br /&gt;&lt;p style="margin:10px 40px;"&gt;&lt;i&gt;"Jacob Morrison fue asesinado de forma misteriosa a sus diecisiete años de edad, seis años atrás, su padre también fue víctima de un ataque. En la cordillera occidental de la Gran República del Norte existe un poblado montés que esconde muchos secretos. Un extraño resplandor alumbra el día en que Jacob murió, un resplandor que es observado por un hombre en la lejanía. Su enviado se dirige a toda prisa hacia el lugar de los hechos, hay un misterio que necesita ser esclarecido, la luz de Jacob permanece, latiendo con el ritmo de dos corazones distintos."&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-8072733212337211549?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/8072733212337211549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/02/episodio-xvi-retrasado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/8072733212337211549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/8072733212337211549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/02/episodio-xvi-retrasado.html' title='Episodio XVI Retrasado'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-4655094144866018704</id><published>2012-01-29T15:49:00.000-08:00</published><updated>2012-01-29T15:52:15.900-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Voces de la Oscuridad'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XV</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ADi9QyCxjY8/TyXbfPI_BMI/AAAAAAAABVw/DW-YIMtmzwQ/s1600/15%2B-%2BPurgatorio.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://3.bp.blogspot.com/-ADi9QyCxjY8/TyXbfPI_BMI/AAAAAAAABVw/DW-YIMtmzwQ/s500/15%2B-%2BPurgatorio.png" border="0" alt="Purgatorio" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5703205832821245122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua de la regadera me caía sobre la espalda, el vapor lo nublaba todo, me asfixiaba. Así como hervía el agua, así me hervía el alma. ¡¿Cómo podría calmar aquel tormento?! Había asesinado a mi propio hijo.&lt;br /&gt;Su sangre no se derramó sobre mí, mis manos nunca lo tocaron, pero es mía la responsabilidad de su muerte. Su padre lo había educado bajo creencias y costumbres que yo no compartía; jamás lo reconocí como un acto positivo, y desde que partió traté de cambiarlo; sólo conseguí poner a mi hijo en contra mía.&lt;br /&gt;¿Era voluntad de Dios que muriera? El sufrimiento destroza mi fe, ¿es esto un castigo por mi fracaso en su formación? Di todo cuanto pude para cambiarlo, ¡qué difícil fue! Sé que debí guiarlo por el camino de la luz, pero él se resistió... ¿Y si todo fue una prueba, una cruz por cargar? Si fue así, he fallado, he perdido el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién define la voluntad de Dios? Él desea y nosotros interpretamos. El pastor no habla con las ovejas, pues son sordas, testarudas y faltas de comprensión. Simplemente las arrea, las conduce. ¿Prueba o castigo?, ¿bendición o tentación?, ¿bien o mal?; ¿nuestra conciencia lo determina por sí sola, o Dios intercede a través ella?&lt;br /&gt;Discutía con mi hijo, toqué la herida: hablé de su padre. No era mi intención hablar así de él, pero la discusión se tornó hostil y dejé de darme cuenta de mis palabras. Extrañas sombras perseguían al hombre que llamé mi esposo; no era una mala persona, tampoco fue un mal padre, mi hijo guardaba una imagen venerable y mi amor por él también era grande, pero su fe estaba mal orientada; extrañas sombras lo perseguían. Todos guardamos secretos, pero los suyos eran verdaderamente oscuros, lo sé porque lo veía en sus ojos, el trémulo resplandor de un pasado misterioso. Ya no creo encontrarme en posición para juzgar el bien o el mal, pues cuelgo de aquí, sujeta del cuello por mi propia voluntad. ¿Desear ver a Dios es un pecado?&lt;br /&gt;Después de la pelea, se fue, salió de casa como otras noches, pero no llevó consigo nada. Creí que volvería pronto; nunca regresó. Fui a buscarle, deseaba que de mis labios saliera el perdón, deseaba disculparme; pero de mi boca sólo escapó un grito de horror al encontrarme con su cuerpo hecho pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo maté a mi hijo, lo maté con cada minuto que aplacé la disculpa, lo maté al dejarle cruzar el umbral de aquella puerta; mi orgullo lo asesinó. Si tan sólo le hubiera detenido… si tan sólo le hubiese pedido perdón antes de que partiera; pero no, duele que no se puedan cambiar los hechos. En lugar de una disculpa, lancé al aire la última estocada, las palabras más hirientes, la maldición que acabó con él. Torturantes ecos son hoy mis palabras; sin oídos que obstruir y sin boca para gritar, hoy sólo recibo el dolor sin poder rebatirlo.&lt;br /&gt;Si las ovejas desobedecieran, si se dejasen guiar por esas voces que tientan, esas que llaman desde la oscuridad, si se desviasen del camino del pastor, irían directo a las fauces de los lobos, directo al tragadero, a las garras de las bestias que danzan en las sombras. Yo le hablé de esto, le advertí que se alejara de esas voces pecaminosas que llevaron a su padre a la tumba; le advertí que las fauces de la bestia le seguirían hasta la muerte de continuar con su actitud hipócrita e indistinta ante las cosas de Dios. La debilidad de nuestros cuerpos, la flaqueza de nuestra alma, sólo es comparable con la fuerza y poder de nuestro Señor; si él nos acoge con los brazos abiertos, ¿por qué insistimos en darle la espalada y buscar protección donde sólo seremos la carne del plato?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas vi sus restos frente a mí, mis palabras comenzaron a torturarme, repetidas constantemente por mi cruel conciencia, demonio enviado a esta oscuridad para atormentarme. No podía darle crédito, deseaba que todo fuese un sueño, una pesadilla; no importará ahora cuanto ruegue a Dios por mi hijo, él nunca volverá a mis brazos. La gente del pueblo fue en contra de las bestias de los alrededores, creyéndoles una amenaza; les cazaron y dieron muerte, culpándoles de ser los victimarios. Un injustificado exterminio de las criaturas de Dios; si ellos fueron o no enviados por él para matar a mi hijo carece de importancia, yo y mi orgullo fuimos los reales asesinos. Yo fui quien me mantuve al margen de su comportamiento; si bien, traté de cambiar lo que su padre sembró en él, jamás concluí la misión. Sólo me engaño al decir que hice cuanto pude, siempre hay algo más por hacer, y yo me quedé estancada, confundida, indiferente… ¿acaso debido a que de joven fui igual a él; algún sentimiento contra la represión de mis padres habrá enflaquecido mi voluntad, una inclinación hacia la rebeldía, empolvada en algún rincón? No, todos los hombres somos testarudos al crecer, es normal. Entonces ¿qué me detuvo?&lt;br /&gt;La desesperación consumió mi fe, esa que se erguía pulcra, de la que me jactaba implacable; al final se desmoronó como si realmente estuviese hecha de pan y vino, y no del cuerpo y la sangre de un Dios. No hubo oración que llenase mi alma, no hubo suplica que curase mi intranquilidad… ¡no hubo deseo que la misma fe pudiera calmar! Al final sólo desee verle. Ver a Dios, aunque fuese como aquel juez o verdugo en el juicio de mi muerte, ver su rostro y preguntarle si en el libro de la vida estaba escrita la tragedia de mi hijo, o si todo había sido una prueba; si en algo fallé, acepto su condena; pero si no hay respuesta, si sus labios permanecen mudos, merezco mirar en sus ojos en búsqueda de la verdad, la razón, el porqué, inscrito en esa mirada de Dios, ausente en los rostros de porcelana en las iglesias. Desearía saber cuál es su voluntad, cuál su plan… ¿por qué se ha tardado tanto en conseguirlo? ¿En verdad desea que nosotros, los hombres, alcancemos la salvación siguiendo su camino? ¿Y cuándo terminará el viaje?, ¿será que Él mismo no ha podido concluirlo? ¿Cuánto más tendremos que esperar por su llegada?, ¿hasta la hora de nuestras muertes?, ¿qué ganará Él con eso? ¿Su satisfacción es que algún día pasemos a formar parte de Él?, ¿no lo somos ya?&lt;br /&gt;Nunca vi a Dios, puede que este molesto conmigo… Adelanté el final de mi viaje, cambié lo escrito, cambie su plan… ¿es por eso que el suicidio es un pecado, porque no tenemos permitido cambiar lo escrito? No me queda duda, todo ha sido una prueba perdida. No tenía derecho a rendirme, debía permanecer de píe mientras todo se desplomaba nuevamente, ensordecer ante las injurias, ser ciega ante el dedo que señala. Vi a mi esposo morir en manos de un espectro terrible, vi los restos de mi hijo dispersos en el bosque, me vi a mí en las sombras… y en las sombras brilló la muerte; merezco esta oscuridad, merezco este sufrimiento. Mi juicio no ha llegado aún, tengo que esperar por él, cuanto más se aplaza su llegada, más me arrepiento de mis actos. ¿Podré alcanzar la redención? Quizá no, ya he blasfemado bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aun así lo vi otra vez, no a Dios, sino a mi hijo. Temblaba sin control, apenas si pude ponerme de pie sobre la silla. Mientras llevaba el nudo a mi cuello, lo vi, un recuerdo radiante: habíamos compartido algunos de los momentos más felices de nuestras vidas; las lágrimas empapaban mis mejillas, aquello pertenecía a un mundo extinto, junto con él yo me extinguía. El nudo estaba listo, tumbé la silla: “Sin marcha atrás…” Fue como entrar a un pozo sin tocar el fondo, verdaderamente fue como caer. Cada sensación fue sofocada, entumecida. Todo desapareció, todo menos yo. Seguía ahí, en alguna parte… quizá aún sigo en mi cuerpo, no puedo saberlo; la muerte es más lenta de lo que imaginé. Pronto apareció el residuo encandilado de aquel recuerdo que me saludó en la antesala de mi muerte. Permanecía con latidos inestables, un borroso fantasma. Al principio no lo concebía, fue tomando forma, por un segundo era la nada y de la nada surgí. Entonces estaba frente a mí, su mirada, incrustada en el semblante de un muchacho de pelo rubio. Aquel joven me pareció tan familiar… era algo más que un rostro conocido, el resplandor de sus ojos estaba ahí, no cabía duda, aquél era mi hijo. ¿Crees que aquello fue algún consuelo? ¿Crees que verle con vida fue algún alivio para mi alma? ¡No! Todo aquello, cada largo y lastimero segundo que duró, fue el más terrible de los sufrimientos; peor que haber muerto en pecado. Él sólo miraba mi cuerpo colgante, derramando lágrimas en un rostro pasmado. Sufría de una forma conmovedora, un sufrimiento silencioso que compartía profundamente. Estábamos tan conectados y aislados a la vez. Él, un resplandor en la lejanía, y yo, un rescoldo en extinción, olvidado en el rincón de un bulto que comenzaba a descomponerse. ¡Cómo me gustaría haber tenido lengua para hablar! Hubiera cambiado la entrada al cielo, de tenerla aún, por un cálido abrazo y mis disculpas; esa habría sido la despedida adecuada antes de partir hacia las puertas del infierno. Nunca imaginé una condena semejante a esta, encerrada en un cuerpo sólo para sufrir, sin poder cambiar nada y encima de todo saber que ha sido voluntad propia. No es posible apagar la luz, no es posible rendirse… ya he dado ese paso. Sólo queda esperar la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde le vi alejarse; su imagen permaneció en mí carcomiendo mi cordura. ¿Por qué volví a ver su mirada en un cuerpo ajeno? ¿Quién era él? Nadie contesta a mis gritos y plegarias. Ruego por una respuesta, pero el silencio reina en este lugar y aún no entiendo el porqué.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-4655094144866018704?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/4655094144866018704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/01/la-sinfonia-de-la-sirena-el-despertar.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/4655094144866018704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/4655094144866018704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/01/la-sinfonia-de-la-sirena-el-despertar.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XV'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ADi9QyCxjY8/TyXbfPI_BMI/AAAAAAAABVw/DW-YIMtmzwQ/s72-c/15%2B-%2BPurgatorio.png' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-8524015596167527480</id><published>2012-01-22T13:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-22T14:04:06.652-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Acerca del Árbol de Rockwood'/><title type='text'>Episiodio XV Retrasado</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;A mis lectores...&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Debído a una serie de infortunadas coincidencias, no pude concluír los preparativos necearios para el episodio de esta semana. Dado que aún se encuentra en revisión, me veo en la necesidad de retrasar su publicación hasta el próximo domingo. Lamento este retraso y espero no haberlos defraudado.&lt;br /&gt;Si esta es tu primera visita, aprovecho para presentarme. Mi nombre es Josué S. Martín, hace aproximadamente cuatro años empezé un proyecto literario, el cual está frente a tus ojos. Correción tras correción llegué a esto, desde hace casi cuatro meses inicié la republicación de todo mi trabajo. Ha sido una descición afortunada y ahora ha ganado más seguidores que nunca, estoy agradecido con todos mis lectores.&lt;br /&gt;Lo que tienes aquí es la culminación de mis cavilaciones; reflexiones, cuentos cortos, narrativa fantástica, fábulas animales, misterio... todo entrelazado en el proyecto más ambicioso que he emprendido hasta ahora. Si tienes un tiempo, te invito a leer. Puedes hacerlo aquí, en el blog, explorando las entradas que son episodios individuales y completos (&lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com/2011/12/episodio-x-retrasado.html"&gt;aquí hablo un poco sobre las herramientas de exploración que desarrollé para el blog&lt;/a&gt;) o &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com/p/version-pdf.html"&gt;descargando el PDF&lt;/a&gt;, que he formateado para uso en dispositivos móviles.&lt;br /&gt;¡Este sitio y su contendio es gratuíto! Soy partidario de la autoproducción y del uso de licencias abiertas como Creative Commons (&lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com/p/terminos-y-condiciones.html"&gt;leer sobre eso&lt;/a&gt;). Si te ha gustado y quieres apoyarme, puedes cotarle a tus amigos sobre el blog o dejarme un comentario con tu crítica u opinión. ¿Algúna duda? También respondo lo pertinente y a la brevedad posible... Aunque, dado que la narrativa es misteriosa, algúnas preguntas no podrán ser respondidas, será trabajo del lector encontrar la verdad... el mío fue esconderla.&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;"Eres bienvenido viajero a este altar de leyendas..."&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-8524015596167527480?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/8524015596167527480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/01/episiodio-xv-retrasado.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/8524015596167527480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/8524015596167527480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2012/01/episiodio-xv-retrasado.html' title='Episiodio XV Retrasado'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-5597526154869266126</id><published>2012-01-15T12:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T22:12:33.720-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajero'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XIV</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-vn6BDSQrz7E/TxNNiMM_c2I/AAAAAAAABS0/hnjuoS3g8NE/s1600/14%2B-%2BMetamorfosis.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://1.bp.blogspot.com/-vn6BDSQrz7E/TxNNiMM_c2I/AAAAAAAABS0/hnjuoS3g8NE/s500/14%2B-%2BMetamorfosis.png" alt="Metamorfosis" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697983203340415842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nieve rechinaba al comprimirse bajo sus pies, el viento le alborotaba los cabellos, que iluminados por la pálida luna llena, se miraban por completo grises. Su andar no llevaba un paso firme. La noche le había ido envolviendo hasta aquel punto en que le había devorado por completo. Casi consumaba un día entero errando por el bosque, buscando la quietud sin que esta llegara a cobijar su mente. Había olvidado la sensación del frío, pues este ya no se presentaba en su cuerpo; ¿sería que ya no sentía nada? Así parecía, perdía agudeza en los sentidos, se apagaban; estaba en el fondo de una cavidad, mirando desde lejos: tenía la impresión de ocupar un cuerpo ajeno. Su ansiedad se disparó con aquel pensamiento, como si tocase el punto sensible de la herida en su alma. Se llevó la mano a la cabeza, encontró su cabello más abundante de lo que debería; ya no tocaba, sino que introducía el dedo en la llaga. No estaba equivocado, aquella pesadilla no se detenía. Estaba aterrado, jamás se había enfrentado a sucesos tan extraños e inquietantes, nunca había sentido miedo que pudiera comparase con el que sentía ahora.&lt;br /&gt;–Debería estar muerto… pero sigo aquí. ¿Qué soy? ¡¿Quién soy?! –Arpones afilados de confusión pinchaban su memoria, corrompiéndola, cada vez era más difícil encontrar una respuesta. Monstruos informes lo arañaban, perdía la conciencia y comenzaba a moverse involuntariamente, como vegetal andante, hasta que un nuevo golpe de ansiedad lo devolvía a su realidad intranquila y tormentosa. Nada era estable, todo se transformaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había vuelto a ese estado casi vegetal en donde perdía toda voluntad. Por fuera, su cuerpo, sin más movimiento que el de su andar, no daba señal alguna de inquietud; sin embargo, dentro de él se libraba una verdadera lucha entre la lucidez y la desesperación. De pronto, cada ruido que llega a sus oídos es motivo de un sobresalto; como un animal indefenso que se encuentra perdido y rodeado por depredadores. Su intranquilidad se convierte en demencia, un deseo incontrolable de correr se apodera de él. Corre entre los árboles, su pie choca contra el borde de una raíz y cae rodando por una loma; pero no se detiene. Sin una coordinación exacta, trata de incorporarse y seguir huyendo; sus arrebatados movimientos no tienen efecto alguno. Ha caído en una trampa de nieve cuya profundidad rebasa la mitad de su estatura; lo blando del suelo y sus movimientos bruscos convierten su deseo de huir en una tarea imposible. Una ráfaga de viento lo golpea, cristales de hielo, finos como polvo, rasguñan la piel descubierta de su cara; su locura es tal que no puede sentirlo y continúa con su frenesí sin tratar de cubrirse. Con todos los elementos en su contra, sólo consigue revolcarse en el mismo lugar. El silencio del bosque es profanado por un grito de impotencia, su grito se extiende entre los montes, amplificado por la geografía del lugar. Al final, ya no parece provenir de él, su garganta ha dejado de gritar y él continúa escuchándose, pero como si fuera un grito lejano que calla gradualmente.&lt;br /&gt;Corre a toda prisa, no se ha incorporado aún, pero puede moverse con increíble agilidad. El eco de sus dudas hace silencio en su memoria, sepultado de indiferencia, ahogado por el trotar de sus pasos. Lo único que importa es correr, huir, aprovechar que ahora puede hacerlo, aprovechar que la nieve ha desaparecido.&lt;br /&gt;–Corre, corre, corre. Más rápido, inalcanzable, sólo corre… –dice una vocecilla, suave y dulce, como la de un niño. Se le escucha cerca, muy cerca.&lt;br /&gt;Las hierbas, más altas que él, rozan su rostro; puede sentirlo, de nuevo siente. Corre… impulsándose con manos y pies, ¡qué importa cómo! Sólo importa correr. Un aroma en el aire le detiene, se detiene poco a poco; ha dejado de correr… Está en cuclillas, a los pies de un árbol en un nevado bosque… ¡No! En el campo, en cuclillas en medio de la pradera. Mira el cielo azul y despejado, pero mirar la bóveda celeste no es lo que le interesa, pues mira hacia arriba sólo para olfatear mejor entre los pastos y rastrear la fuente de ese aroma.&lt;br /&gt;–Deseo… –dice la vocecilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está desnudo, mira su cuerpo: está completamente desnudo. ¿Cómo llegó ahí? La incongruencia le ataca nuevamente, aquello es cada vez más incomprensible. De vuelta a la inestabilidad, ¡de vuelta a la locura!&lt;br /&gt;–¡Cómo! –exclama al tocar su cabello y sentirle de nuevo más abundante de lo que su corrupta memoria le indicase-, ¿estoy aún fuera de mi cuerpo? –No siente que sea así. Palpa su rostro, le es tan distinto y tan familiar a la vez. No es la forma de un rostro humano, pero siente como si ese hubiera sido su rostro por un largo tiempo. Aleja las manos de su cara: son tan distintas ahora. Sus dedos se han vuelto cortos y gruesos, de color oscuro y muy juntos, con uñas largas y estrechas; sus palmas se han vuelto acojinadas y ásperas; sus pulgares se han reducido hasta casi desaparecer. La parte posterior de sus manos está cubierta por pelo negro; éste se vuelve rojo mientras se aleja de sus muñecas y continúa así por sus brazos; sigue desnudo, pero su cuerpo ahora está completamente cubierto de bello, fino, dócil y abundante; blanco en su pecho y rojo en su espalda, pues ahora su cuello es más flexible y puede mirar por encima de su hombro, el cual se encuentra muy unido a su tórax. Se examina, escudriña en cada parte de él; todo es distinto. Sus piernas se volvieron cortas, sus pies adelgazaron y se alargaron, ¡ahora su talón parecía otro codo! Sus orejas también se alargaron, tomando una forma puntiaguda, ubicándose en una región distinta de su cabeza. Hasta sus genitales habían cambiado: su miembro, que se sentía delgado y óseo, se encontraba dentro de una funda de piel cubierta de bello blanco y adherida a su abdomen por una delgada membrana. Su espalda no terminaba donde comenzaban sus piernas, continuaba en otra proyección, formando una cola cubierta de pelo esponjado. ¿Acaso era victima de una metamorfosis? ¡¿Se había transformado en un animal?!&lt;br /&gt;La desesperación lo invadió de nuevo, esa duda frenética, esa verdad que parece mentir, esa enfermiza intranquilidad… Cosa curiosa, parecía afectar su forma y la de su entorno. Conforme aparecía y se apoderaba de su ser, su cuerpo retomaba un aspecto humano y se trasportaba de la tarde en la pradera a la noche en la montaña nevada. La impresión le dio un curioso respiro de tranquilidad, una tranquilidad bastante reflexiva y alentadora, como si comenzara a descubrir una solución o una explicación. El aroma de antes regresó, entró penetrante en su nariz. Le invadía e inquietaba, subía su adrenalina. La nieve que comenzaba a aparecer se desvaneció de golpe y su cuerpo se cubrió de nuevo por aquel pelaje rojo y blanco, pero él dejaba de ver aquello como un fenómeno aterrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Ese aroma… –dice la voz de infante al tiempo que él escudriña el aire con la nariz-. Estás aquí, cerca, muy cerca… tanto, que con mi olfato casi puedo tocarte.&lt;br /&gt;Embriagado por el aroma y olvidando por completo su transformación junto con las dudas que le acosaban, el muchacho (si es que aún se le puede llamar así) comienza su asecho entre los matorrales, guiado por su olfato. Entre el forraje visualiza una liebre asomándose fuera de su escondite; espera el momento adecuado para atacarle, agazapándose tras unos arbustos. La liebre sale por completo de su madriguera y comienza a alejarse poco a poco de ella. El aroma es intenso, lo inquieta, no puede contenerse más.&lt;br /&gt;–Deseo, deseo, deseo… tu piel entre mis dientes.&lt;br /&gt; Salta sobre ella, la liebre no consigue huir. Paralizada por el miedo, queda en pocos segundos envuelta entre sus garras; no son muy distintos de tamaño. Las fauces de la bestia se cierran, castigando el cuello de la liebre, destrozándolo y penetrándolo con sus colmillos. La sangre de aquella presa baña su cuerpo como una tibia cortina, una buena parte se escurre por su garganta. Toda la adrenalina desatada por su aroma, toda esa excitación, culmina en aquel acto delirante, donde enardecido despedaza el cuerpo de su desafortunada víctima.&lt;br /&gt;–Un sólo ser, nada más. Ven a mis fauces, deja que tu sangre fluya, entrégate…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tibias gotas de un líquido desconocido se deslizan por el pecho del muchacho, se hallaba encorvado sobre la fría placa de hielo de una charca congelada. Con las mandíbulas sujetaba una liebre por el cuello, tirando de ella con fuerza, haciendo uso de ambas manos. Se percata de esto con espanto, el sabor de la sangre invade repentinamente su lengua; siente cómo el débil pulso del animal arroja chorros de este líquido a su garganta, llenándola más rápido de lo que podía tragar; una parte considerable se derramaba. Con asco tira lejos el cuerpo, vomitando coágulos del ajeno fluido rojo. Recupera su conciencia con horror, deseando que sus ojos mintieran.&lt;br /&gt;–¡¿Ahora qué?! –Sus manos están bañadas de sangre, trata de limpiarlas frenéticamente en la delgada capa de nieve que cubre el hielo, pero es inútil, continúan manchadas y sucias. Su cuerpo, todo él está bañado en sangre, desnudo y bañado en sangre.&lt;br /&gt;Mira a lo lejos el cadáver de la liebre: lo rodea un charco de color tinto, parte de este comienza a fluir en un delgado río que se mueve con rapidez hasta llegar a donde él se encuentra. Alcanza sus pies y los cubre, lo cubre a él, lo mantiene ahí: sujeto, sin posibilidad de huir. Sus oídos son saturados por un ruido semejante al de los grillos, pero más agudo y prolongado. El cadáver de la liebre se incorpora, erguido sobre sus patas traseras. Está destrozada: su cuello, doblado en varios ángulos casi rectos, mantiene su cabeza colgando con las orejas apuntando al suelo. En sus ojos abiertos se dibuja un iris de color grisáceo que lanza destellos, reflejando la luna; una sonrisa comienza a formarse en su rostro, una expresión bastante familiar para él. &lt;br /&gt;–¡No! ¡Basta ya! –gritó desesperadamente al reconocer dicha mirada; esa que quedase grabada en su mente, cual trauma, desde la noche anterior. La liebre enderezó su cabeza en un movimiento brusco, trozos desgarrados de piel colgaban de su cuello. La sonrisa continúa extendiéndose por su rostro, deformándolo, llenando de pliegues sus mejillas, mostrando hasta sus molares; aquella expresión comenzaba a convertirse en un gesto imposible de reproducir-. ¿Por qué Isaac…? ¿Por qué ha pasado esto? –se dirigía  al espectro usando aquel nombre que, al igual que el suyo, se desvanecía poco a poco de su mente con cada segundo de locura que pasaba.&lt;br /&gt;Deseaba olvidarlo, y aunque no fuera así, sucedía, había estado olvidando, su pasado se desvanecía; se quedaba en esa cavidad oscura, mirando desde lejos mientras la luz se apagaba, se desesperaba, intentaba surgir de entre las sombras y entonces lo golpeaba de nuevo, el terror –¡Esto no es real!-, pensaba –¡Esto no puede ser real!-. Su mente era acosada por las imágenes de la noche anterior; cada detalle, cada sonido, cada sensación se encarnaba en su cuerpo con cada imagen: como si lo viviera de nuevo. Un castigo a su curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ruido cesó de repente, todo el horror comenzó a disiparse en la tranquilidad. Su cuerpo aún se estremecía cuando levantó la mirada para comprobar que no había nada: el hielo se encontraba limpio, estaba vestido de nuevo, no había sangre; todo debió ser una alucinación. Aún no despertaba de aquella pesadilla, pues seguía ahí, perdido, sin saber con exactitud lo que sucedía. Tenía que entender, tenía que asimilar aquello por extraño que fuera, no soportaría caer de nuevo en la desesperación, pero tampoco se quedaría en las sombras. Miró al cielo, la luna brillaba en todo su esplendor, bañando de pálida luz aquel témpano de hielo.&lt;br /&gt;–¡¿Qué es lo que soy ahora, Blanca dama de la noche?! ¡¿Qué es lo que debo hacer?! –imploró a la luna extendiendo sus brazos al aire, guiado por un ferviente impulso espiritual.&lt;br /&gt;Una ráfaga de viento, que a lo lejos zumbaba con violencia, llegó hasta donde él; la sintió en su rostro como una caricia, una caricia que le devolviera los sentidos perdidos: el frío hizo presencia en su cuerpo nuevamente, calmando una de sus inquietudes. No sabía exactamente a donde ni que rumbo tomar, pero se dio cuenta de que había algo en él que deseaba guiarle desde el principio, sólo que sus dudas y temores le impedían verlo; fue aquella caricia tranquilizadora la que abrió su mente.&lt;br /&gt;Se recogió los pies, temblando; tenía frío y el brazo izquierdo le escocia bajo unas vendas; sentía de nuevo, estaba feliz por ello. Cerró sus ojos: el calor le recorrió el cuerpo, como si de pronto estuviera cubierto por un tibio pelaje; el frío fue sustituido por una sensación cálida y cómoda. Se encontraba recostado en la hierba, en medio de un gran claro, los insectos nocturnos tocaban para él y la luna iluminaba su cuerpo, velando su sueño.&lt;br /&gt;–Creo que comienzo a entender –dijo para sí, abriendo sus ojos, abandonando aquel trance-, ahora puedo ver; antes estaba ciego y tú… –miró su reflejo en el hielo: un muchacho de cabello blanco le devolvía la mirada, tras él, la luna brillaba inmaculada en las alturas-. Debo volver a casa… por última vez.&lt;br /&gt;No muy lejos se alzaba una pila de rocas, se acercó a ellas para usarlas de refugió contra la ventisca. Busca descansar un poco, un viaje largo le espera. Siente algo en su espalda al recargarse, algo que rodea su pecho, semejante a un fajo. El sueño le invade y no concibe indagar en la identidad del extraño objeto; le cubre, opacando el frío de aquel lugar con el calor de una noche de verano. Un zorro duerme recostado en la hierba, la sinfonía nocturna toca para él, la luna vela su noche y el viento acaricia su rostro.&lt;br /&gt;–Reina del cielo, yo soy tu fiel sirviente… –murmura entre sueños una dulce voz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-5597526154869266126?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/5597526154869266126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/10/xiv_05.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/5597526154869266126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/5597526154869266126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/10/xiv_05.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XIV'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-vn6BDSQrz7E/TxNNiMM_c2I/AAAAAAAABS0/hnjuoS3g8NE/s72-c/14%2B-%2BMetamorfosis.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-7539650718016651841</id><published>2012-01-08T06:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-09T10:28:22.743-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arca de Memorias'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XIII</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-zuBFXpnTfwg/Twsxi5I0hEI/AAAAAAAABSo/7dr-wG1ub3w/s1600/13%2B-%2BEl%2Berrante%2Bnocturno.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://1.bp.blogspot.com/-zuBFXpnTfwg/Twsxi5I0hEI/AAAAAAAABSo/7dr-wG1ub3w/s500/13%2B-%2BEl%2Berrante%2Bnocturno.png" border="0" alt="El Errante Nocturno" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5695700629263254594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo escuchas?, ¿puedes escucharlo? Algo se acerca… ¿Escuchas? Es el sonido de la muerte, ya viene.&lt;br /&gt;Me aterraba la idea de salir, mi cazador merodeaba en la oscuridad, podía escucharlo. Se disfraza de un blanco plumaje, sigiloso te cubre, sombra fugaz y nocturna, ángel o demonio de enormes ojos que arrebata la vida del suelo. Debía arriesgarme, mis crías necesitaban comida, no tuve otra opción. Aquella fue la última vez que les vi. No lloren hijos míos, mamá volverá pronto, traten de dormir.&lt;br /&gt;El viento… ¿lo escuchas? La sinfonía nocturna, el murmullo de tantos seres que, al igual que yo, buscan alimento protegidos por la oscuridad… no, sólo escucho el silencio. Repentinamente cesó aquella música que llenaba el viento. El silencio inquieta mi alma, algo se acerca, ¿qué es eso que calla a los demonios de la noche?&lt;br /&gt;Escucha… pisadas sobre la nieve, un ser de gran tamaño; algo anda sin rumbo entre nosotros, ¿qué será?&lt;br /&gt;Ahora lo veo: es un ser errante. Noto el miedo en sus ojos, huelo la inquietud en el aire que lo rodea, percibo la locura haciendo vibrar el suelo que pisa con su descarriado andar. El enfrentamiento a una nueva verdad, el punto de partida hacia un nuevo destino, la inquietud y el miedo de viajar: abandonar lo conocido y enfrentar lo que está por suceder en ese incierto mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pasado abandoné mi mundo, creí que el camino de los míos no era mi camino, no era por el que deseaba andar. Así abandoné a mi familia. Al principio me mantuve cerca, vigilante; no parecían echarme de menos, no faltaba en sus vidas. Finalmente entendí que yo era quien los necesitaba, pues seguía ahí, deteniendo mi andar sólo para mirarles con nostalgia. Había dado el primer paso y ya nada me haría volver.&lt;br /&gt;¿Qué es un viaje? El camino, el tiempo, los lugares; todo lo que atraviesa un ser antes de encontrar su destino… pero, ¿se puede viajar ignorando el destino?, ¿habrían conocido nuestros ancestros su destino antes de comenzar el viaje que nosotros intentamos concluir? Incierto, todo eso es incierto, y es imposible conocer la verdad. Inicié mi propio viaje sin conocer mi destino, a fin de cuentas ¿qué es un destino en sí? Si hubiese fijado mi meta, habría fijado también un límite a mi vida. Preferí viajar con una venda en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez vi a un hombre llevando un grupo de ovejas a través del campo. ¿Conocían las ovejas su destino? No lo creo; mientras el pastor las guíe, ellas le seguirán, pues las ovejas desconocen lo que son y se limitan a lo que les permitan ser. ¿Guiaba algún pastor a nuestros ancestros cuando comenzaron el viaje, nos guía alguno ahora?&lt;br /&gt;¿De qué se trata esto, es la voluntad del pastor la que mueve a todo su rebaño? ¿Qué son las ovejas, sólo objetos o posesiones para él? ¿Y qué hay de ellas, tendrán un mínimo de conciencia de lo que son? Es ahí donde la verdad es mentira y la mentira se transforma en realidad, la realidad en una cura y la cura en una venda que cubrirá el rostro del rebaño para que sus corazones no se inquieten. La venda será su cura, y esta cura será su realidad, pero esta realidad ya no será jamás una mentira, pues sus almas la conocerán como verdad. Entonces, los cuerpos del rebaño serán solo un instrumento, y sus almas dormirán tranquilas dentro de él. ¿Por qué, por qué andar ese viaje que el pastor guía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Entonces qué son?: Seres que se han transformado en el cuerpo de algo más, un cuerpo que mantiene vivas sus almas, en cuya conciencia duerme la semilla de un dios. Ese dios, ese pastor, existe en sus cuerpos siendo ellas uno sólo; un pastor que existe a raíz de ellas. ¿Son distintos los hombres, no se han unificado y proclamado como dioses en incontables ocasiones? Ellos, guiados por su pastor, sin conocer su destino, caminan por esa senda, ciegos, sin mirar el suelo que pisan. Y aun así desean ver.&lt;br /&gt;Si el rebaño conociera de golpe una verdad distinta ¿le lastimaría, heriría su alma? El ser que vi en el bosque era un joven humano; cuando me alejé de los míos, mi incierto futuro estremecía mi alma, pero nunca llegó a aterrarme de tal manera. El rostro del joven era más bien el rostro de un ser a quien de golpe se le ha extirpado de lo conocido, de lo que era su hogar, de lo que era su venda. No todas las ovejas seguirán al pastor, habrá algunas que, impulsadas por voces en el aire, se abrirán camino a través de sus propias sendas. Mi curiosidad y arrojo me separaron de los míos, pero, ¿qué habrá separado a él de los suyos como para impactarlo tanto?&lt;br /&gt;Al final mi destino fue complaciente. Encontré un nuevo hogar, encontré a más seres como yo, pude formar una familia, completando así el ciclo de mi vida; dando al fin, en su última etapa, lo que se me entregó en el principio: la oportunidad de vivir. ¿Por qué partí? No lo sé con exactitud, sólo me dejé llevar por esas voces inquietantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel muchacho pasó frente a mí sin notar mi presencia, un roedor de campo es demasiado pequeño para darse a notar en aquella situación. Permanecía oculta al pie de un árbol, mirándole, cuestionándome el porqué de su perdido andar. Admiraba su cabello, era del color de la luna y reflejaba la poca luz de esta que conseguía atravesar el espesor del bosque. Aquello era nuevo para mí, había visto humanos antes, nací en un lugar habitado por ellos, pero nunca había visto uno como aquel, ¿acaso tan parecido a mí?&lt;br /&gt;¿Qué somos?, ¿somos todos seres errantes que no conocen su destino, abandonados en este mundo? ¿Deseamos nacer?, ¿qué mueve entonces nuestros cuerpos?, ¿acaso el deseo de un dios?&lt;br /&gt;Escuché un aleteo en el aire, pero ya era demasiado tarde; antes de que pudiera hacer algún movimiento, algo me golpea con violencia en un costado. Me cubre todo el cuerpo; cual ángel que cobija con sus alas a su protegido, mi cazador me envuelve en las suyas. Me clava sus garras en el pecho, atravesando mi corazón, deteniendo sus latidos. El mundo que conocía se tuerce ante mis ojos en un remolino de dolor. Todo pierde su forma y sentido, nada es ya más que un débil susurro de luz en la oscuridad de la muerte.&lt;br /&gt;¡Oh ángel de blanco plumaje! Desgarras mi cuerpo con tus fauces, bebes mi sangre y devoras mi carne. Mi cuerpo alimenta tu cuerpo, mientras tu deseo inmortaliza mi alma. Sobre tu lomo atravieso volando la oscura cortina que oculta la última verdad, mientras a tus oídos llega, cual dulce canción, el sonido de los últimos latidos de mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Escuchas? Desde aquí puedo escuchar, creo… No sé qué soy: ¿trozos de carne descomponiéndose en las entrañas de una lechuza, un instrumento para mantenerle viva?, ¿la herramienta mediante la cual se mantiene en pie para continuar su camino, como lo es el rebaño para su pastor? Me fundo con mi cazador, quien se fundirá con la existencia: sólo somos materia. Por poco tiempo mi alma permanece unida a mi cuerpo; a pesar de la experiencia, no es algo que me importe más, ya no tengo necesidad de ello. He partido de este mundo, ahora pertenezco a algo más grande. Por más rápida que llegue la muerte, siempre será lenta de sentir, pues es ahí donde el tiempo deja de importar.&lt;br /&gt;La duda no existe más: soy también una herramienta; pero nunca fui guiada ciegamente por la voluntad de un pastor. De haber sido así, aquí, siendo lo que soy, me encontraría cara a cara con él. Mas no es así, es algo más grande, algo que aún no toma forma. Para mí, eso ya carece de importancia: hoy sólo soy, y Él sólo es.&lt;br /&gt;No guardo rencor a mi asesino, ha sido él quien me abriera las puertas hacia la eternidad. Rencor siento hacia mí, por haber fallado a mis crías. De ellas dependerá ahora su destino, nada más puedo hacer. Yo, su herramienta, al servicio de la vida y no de un pastor, les he fallado. Caí al titubear sobre mi realidad. Sé que lo lograrán sin mí, deseo que así sea y para mí así será, pues esa es ahora mi verdad y no conoceré alguna otra jamás. Duermo tranquila.&lt;br /&gt;Mis ancestros no fueron guiados por una promesa o un pastor, sino por su propia voluntad para vivir y dar vida: el más puro sentimiento de amor. Guiados por su instinto y carácter de creación, no por órdenes. Lo sé, pues en un tiempo yo fui guiada por esa fuerza. ¿Cuál es el deseo de un dios?, ¿tienen la inmortalidad asegurada?, ¿es por eso que el pastor guía un cuerpo que el tiempo no podrá aniquilar, a menos que su voluntad la extinga la duda?&lt;br /&gt;¿Escuchas esas voces en el viento? ¿Las escuchas? Tú que me puedes oír a mí, ¿las escuchas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-7539650718016651841?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/7539650718016651841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/08/xiii.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7539650718016651841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7539650718016651841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/08/xiii.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XIII'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-zuBFXpnTfwg/Twsxi5I0hEI/AAAAAAAABSo/7dr-wG1ub3w/s72-c/13%2B-%2BEl%2Berrante%2Bnocturno.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-1696759789979216703</id><published>2012-01-01T06:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-01T20:33:12.137-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajero'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XII</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-bs4V4YLaqtA/Tvp_7ioVCqI/AAAAAAAABPw/QYNHaCGuJt4/s1600/12%2B-%2BUn%2BFantasma%2Ben%2Bel%2BHorizonte.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://4.bp.blogspot.com/-bs4V4YLaqtA/Tvp_7ioVCqI/AAAAAAAABPw/QYNHaCGuJt4/s500/12%2B-%2BUn%2BFantasma%2Ben%2Bel%2BHorizonte.png" border="0" alt="Un Fantasma en el Horizonte" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5691001740021009058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fuego crepitante de una chimenea iluminaba temblorosamente una enorme sala de techo alto y paredes tapizadas, una habitación antigua pero bien conservada. El espectro de otro siglo permanecía impregnado en cada elemento de aquel lugar.&lt;br /&gt;Se trataba de un estudio: un grupo de estantes y libreros descansaban al fondo, en la parte más oscura de la habitación. De momento no había mayor iluminación que el trémulo resplandor que desprendía la chimenea. Todas las ventanas, altas como el techo, se encontraban cubiertas por gruesas cortinas de terciopelo tinto que llegaban hasta el suelo.&lt;br /&gt;Frente a la chimenea había un sillón, igual de antiguo y ornamentado que el resto de los muebles. Sentado sobre él se hallaba un hombre de edad cercana a los cuarenta. Su vestimenta, aunque elegante, no concordaba tal cual con la imagen retrospectiva de aquel lugar. Su traje era más reciente: pantalón recto de color negro con rayado gris apenas visible, chaleco del mismo estampado, camisa gris (cuyas mangas se encontraban desabotonadas y retraídas hasta los codos) y relucientes zapatos negros; además de una corbata de brillante tela oscura que, aflojada, rodeaba el cuello también desabotonado de su camisa. Este modo de vestir era considerado elegante para su época, pero no alcanzaba el matiz de adornamiento de los muebles que lo rodeaban; sobre todo en aquel momento en que se encontraba desaliñado.&lt;br /&gt;En su mano derecha se paseaba una esfera de cristal oscuro repleta de dibujos, tallados cuidadosamente sobre su superficie. Con el pulgar de su otra mano acariciaba sus labios, mirando hacia la chimenea; no le observaba, pues su mirada era una mirada perdida. Se encontraba absorto en sus pensamientos, tensionado. Este señor, al que me referiré por el momento como el Señor R., no era una persona supersticiosa. Era un crítico empedernido, cazador de la verdad. Lo que se paseaba en su mano derecha podría parecer, a los ojos del observador común, un amuleto; pero no era nada de eso. Se trataba de una herramienta de trabajo. En aquel instante se hallaba sumergido en un penoso dilema, no creía en fantasmas, nada semejante a lo tradicionalmente hallado en los cuentos; sin embargo, una trágica serie de fenómenos recientes habían comenzado a revolver su criterio, hasta entonces firme e inquisitivo, sobre dicho concepto.&lt;br /&gt;Aquella madrugada sintió un terrible espasmo mientras dormía. No pudo conciliar nuevamente el sueño. La inquietud lo dominó, comenzó a buscar el origen de aquello, tomó sus herramientas, se sentó en su mueble y escuchó. Como el residuo fosforescente de un deslumbrante resplandor permanecía, a cientos de kilómetros de su residencia, la marca de lo acontecido. Una señal encandilada, que como mucho, nos dice con su persistencia que su origen estuvo ahí. No obstante, algo más era distinto, algo en aquel paramo hacía falta; una luz apagada en el firmamento. Aquella mañana, una de las tantas personas que se encontraban bajo el ojo de su organización, había muerto.&lt;br /&gt;La cosa no paraba ahí, detrás de su muerte había un intrigante enigma. La causa del incidente no era clara y tenía razones para dudar de lo informado. Sumido en la angustia y la desesperación, continuaba observando aquella señal encandilada en la lejanía, esperando dar con la respuesta al misterio, esperando encontrar alguna nueva noticia alentadora. Lo que encontró fue aún más desconcertante. Sólo dudaba de la causa, no de la muerte. La luz, antes extinta, parecía reaparecer mientras observaba; débil, intermitente, a intervalos irregulares. El Señor R. no creía en fantasmas, sin embargo, se enfrentaba a uno.&lt;br /&gt;–De alguna forma continúas ahí.&lt;br /&gt;Mientras vacilaba con la presencia de la víctima, la extraña señal que le despertase aquella mañana comenzaba a desvanecerse. Había perdido su interés en ella, podría significar algo importante, pero mientras no le brindase más información sobre la actual condición del “desaparecido”, no hacía más que estorbarle. Según juzgaba, se encontraba demasiado distante de su objetivo como para relacionarse de forma directa con él, pero no lo suficiente como para descartar la extraña coincidencia. Se trataba de un rechazo práctico, la situación exigía tomar acciones objetivas.&lt;br /&gt;Debía encontrar pronto la verdad, más que cualquier pérdida material o económica, le preocupaba perder su vida, o quizás aún peor, su alma. Si existía algo parecido al alma según la describen las tradiciones religiosas, definitivamente se encontraba en juego; una parte de él lo temía. Los fantasmas podrían ser algo irreal, un cuento, supersticiones; pero el espíritu, el yo, era algo que se encontraba en cada uno, debía protegerse. Para él, quizá ya era demasiado tarde.&lt;br /&gt;Dejó la esfera en una mesita junto al sillón. Se inclinó hacia delante y, apoyando los codos sobre sus rodillas, recargó su frente entre sus palmas, masajeándose las sienes. Estaba exhausto, cerró los ojos. Un ruido tras él le hizo entender que su peor presentimiento se volvía realidad. Pasos, pasos largos, lentos y elegantes, un par de piernas que sólo se apoyaban sobre sus puntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos llegaron hasta él, deteniéndose junto al sillón, del lado opuesto a donde se encontraba la mesita con la esfera. El peso de una mano cayó sobre su hombro y una gélida sensación recorrió sus entrañas.&lt;br /&gt;–Sabes por qué he venido, ¿no es así, viajero? –preguntó una voz asexuada, suave y dulce; por una parte femenina y casi seductora; pero a la vez profunda y poderosa, como una voz varonil. Arrastraba las palabras, estremeciendo al Señor R. con cada una de ellas. Miró hacia su hombro: una mano blanca, de sólo cuatro dedos largos, dotados de uñas lilas ligeramente puntiagudas, se encontraba sobre él. En el dedo equivalente a nuestro dedo anular centellaba un anillo plateado con la temblorosa luz del fuego.&lt;br /&gt;–Lo supongo –contestó nerviosamente. Hizo una pausa reflexiva, cubriéndose el rostro con las palmas. Dio un suspiro y continuó-. Una enorme culpa me hiere. Lamento haber fallado, no entiendo cómo ha podido ocurrir… yo… –se detuvo, de alguna forma aquel se lo indicaba, afectivamente.&lt;br /&gt;–Calma –le dijo al oído-, su luz permanece.&lt;br /&gt;Aquellas palabras le aliviaron de un gran peso. La voz tranquilizadora, que antes le pareciera inquisitiva, continuó:&lt;br /&gt;–No he venido a reprocharte la muerte de Morrison, comprendo perfectamente la situación. Además, nada se ha perdido. Lo que ha pasado escapa tanto a tu comprensión como a la mía, pero es un misterio que habremos de resolver juntos.&lt;br /&gt;Mucho más tranquilo, el Señor R. se recargó en su asiento, que de pronto parecía más cómodo y reconfortante que nunca.&lt;br /&gt;–Ya he enviado a alguien al lugar. Su nombre es Denis Hudson. Se inició recientemente, pero ha avanzado a pasos agigantados. Aunque trabaje para la policía confío plenamente en él, tiene grandes cualidades; lo llegaría a considerar de mis mejores hombres pese al poco tiempo que nos ha brindado su apoyo.&lt;br /&gt;Mientras hablaba, el Señor R. no dirigía la vista hacia su escucha. No acostumbraba hacerlo, no con aquel. Era desagradable mirarle a los ojos, pocas cosas se comparaban con aquella sensación. De cualquier forma, el rostro de aquel permanecía mirándolo todo el tiempo; un par de ojos azules, de gran profundidad; quien los mirase directamente no conseguiría ocultar ningun secreto, pues esa profunda mirada azul parecía cavar en lo más recóndito de la conciencia, probar el temple y leer el alma de aquellos a los que va dirigida.&lt;br /&gt;–Me agrada ver tu interés en el caso, pero lo que me ha traído aquí, como ya te he dicho, no es la muerte del muchacho. Sé que tú tampoco te encuentras aquí sólo por eso. –Rodeaba el asiento mientras hablaba-. En el fondo, hay algo más que te quita el sueño… una mera sospecha acaso.&lt;br /&gt;El Señor R. miraba la mesita con la esfera que antes se paseara en su mano, en la cara iluminada por la chimenea se reflejaban las flamas, en la cara oscura se había asomado un severo rostro.&lt;br /&gt;–Sé dónde se encuentra, pero no es más que un borroso espectro en la lejanía. Lo sentí, lo sentí antes del amanecer, pude percibirlo… pero es tan difícil encontrarla, no puedo asegurar nada, es tan… diferente.&lt;br /&gt;–¡Y que sea diferente la vuelve especial! ¡Y que sea especial la vuelve importante! –Reprendió aquel con un tono elevado de voz-, creo que entiendes perfectamente eso, viajero.&lt;br /&gt;–Hudson se hará cargo en cuanto termine con el asunto de Morrison, le enviaré ayuda si es necesario…&lt;br /&gt;–Pero no sabes exactamente donde se encuentra –cortó con severidad el ser de piel blanca-, de hecho, no estás seguro de lo que me afirmas, por eso tu enviado no tiene indicaciones para buscarla en cualquier momento ¿no es cierto?&lt;br /&gt;–Creí prioritario lo de Morrison e hice partir a Hudson cuanto antes…&lt;br /&gt;–Confiaré en tu juicio, pues confío en que entiendes lo importante que es que la chica no corra con la misma suerte que el muchacho, dudo que de ser así la cosa pudiera tener alguna solución. Adolf –el hombre se estremeció, otra gélida sensación atravesó sus entrañas; aquel pocas veces lo llamaba por su nombre-, te estimo demasiado como para perderte; has sabido cumplir mis demandas y has cuidado bien de mis intereses, te estimo cual hijo, pero créeme cuando te digo que ni a mi propio hijo le perdonaría una falla como sería esa. ¡Una traición tal a mi confianza! –Se tocó el pecho mientras exclamaba esto, como si la simple idea le causara un gran dolor-. No me falles Adolf, en el pasado ya otros me han fallado; hoy duermen en el abismo.&lt;br /&gt;El ente de piel pálida se dio la vuelta y se perdió entre las sombras de la habitación. Cuando sus pasos callaron, el hombre tomó de la mesita la esfera de cristal y la paseó en su mano nuevamente, mirando el fuego. Dejó la esfera, era inútil: todo continuaba tan incierto como antes, no le quedaba más que esperar. Sobre la chimenea, el retrato pintado de un anciano con gafas le observaba; en el pie del marco, en una pequeña placa dorada, podía leerse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;"&gt;«Jeremías Rockwood&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;"&gt;1899-1976.»&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-1696759789979216703?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/1696759789979216703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/08/xii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/1696759789979216703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/1696759789979216703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/08/xii.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XII'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-bs4V4YLaqtA/Tvp_7ioVCqI/AAAAAAAABPw/QYNHaCGuJt4/s72-c/12%2B-%2BUn%2BFantasma%2Ben%2Bel%2BHorizonte.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-8287388860509760045</id><published>2011-12-25T10:58:00.000-08:00</published><updated>2011-12-25T18:50:00.113-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ecos del Árbol'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XI</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-7zbQyblZkwY/TvfacClCFAI/AAAAAAAABPk/IsLwGntQY1E/s1600/11%2B-%2BEl%2BDespertar.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://4.bp.blogspot.com/-7zbQyblZkwY/TvfacClCFAI/AAAAAAAABPk/IsLwGntQY1E/s500/11%2B-%2BEl%2BDespertar.png" border="0" alt="El Despertar" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5690256829469299714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Se bienvenido viajero a este altar de leyendas! ¿Escuchaste alguna vez la melodía que cantan los demonios de la noche? Se testigo nuevamente, recuéstate, escucha y admira:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Un joven zorro descansa tendido en la hierba, observa fascinado el cielo nocturno. Permanece atento a los ruidos de las sombras; la muerte asecha desde cualquier rincón, ignorar el mínimo rumor es un error que puede pagarse caro.&lt;br /&gt;»“Escucha, hijo del bosque, cómo la noche canta a la vida –susurra el viento al oído del zorro-. Mira la luna danzando en el cielo, envuelta en grises nubes, suaves, como finas sedas cubriendo la desnudez de una dama. La dama de la noche, hijo del bosque, baila para ti al compás de esta sinfonía nocturna; escucha y admira”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Cautivado por aquella belleza, el zorro olvida sus precauciones. Se deja embriagar por el encanto de la luna, saboreando aquella sinfonía. Cientos de demonios se esconden entre la maleza, coordinando un ritmo interminable, el vals que acompasa el romance entre la luna y la oscuridad. El cuerpo del zorro es bañado por la pálida luz del astro que deseaba ser madre, seducido, comienza a cantarle, acompañando su coro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»“¿Qué tan fiel eres a tu dios? –Tienta la voz del viento-. ¿Qué tan lejos irías buscando complacerme?”. “Tan lejos como fuese necesario” Afirma el zorro, dominado por aquel cantar. “¿Llegarías allá, donde la vida surgió? –Cuestiona la voz con severidad-. Bajo el Gran Árbol se oculta un secreto codiciado por dioses, el tiempo de buscar su  protección ha llegado. ¡Mi dulce lego! ¿Defenderías eso que te fue otorgado, de las sucias manos de los que del cielo bajaron?”. “¡Reina del cielo, yo soy tu fiel sirviente!” Exclama aullando a la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»“¡Mira tu sombra, hijo del bosque! Mira cómo morirás, siente el paraíso impregnando tu piel, percibe la muerte, sueña con ella. Duerme por ahora acurrucado en mi seno; al despertar, el viaje que ahora has jurado recorrer, comenzará” Dichas palabras hacen vibrar la tierra para penetrar después en el cuerpo del zorro. Cae en un plácido sueño, su muerte le es revelada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»El sol se eleva en el horizonte. Vagando al amanecer, un cazador se encuentra con el zorro, saltando dichoso en la pradera. “Una vez que pruebas la gloria no desearás otra cosa más que regresar a ella”. El hombre mira con codicia la roja piel del animal, la desea para sí; su deseo lo conduce a darle muerte sólo para apoderarse de aquella parte de su cuerpo. El cadáver del zorro se pudre entre los desperdicios del cazador, mientras que su piel cuelga de la pared, siendo un trofeo más entre aquellos que adornan sus muros. Su suerte estaba echada y él listo para sufrirla; su alma descansa en el seno de la luna, cobijado por la noche eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»El viaje debe continuar. Se alza y cae, una lluvia de plomo sobre el rey del bosque marcará el inicio de una nueva era, la noche previa al alba. Se acerca la hora para despertar, seis años han pasado desde aquella visita de extraños. Seis, siempre seis.&lt;br /&gt;»Amanece en la montaña; sangre, más de una docena de lobos yacen en la nieve, muertos por otro cazador, un frenético cazador al cual las leyes de los hombres tratan de retener. Buscaba un pretexto para hacerse de la ayuda del pueblo y darles muerte. Un joven fue encontrado hecho pedazos en medio del bosque, su madre pena; tal acción fue atribuida a las bestias que ahí habitan, las cuales, pagaron por una falta que no cometieron. La mujer cuya voz hace eco entre los árboles llora sangre una vez más; pero hasta esas lágrimas estaban contadas.&lt;br /&gt;»Su luz permanece, latente con el ritmo de dos corazones distintos. Zorro del sueño, la noche ha quedado atrás. Un resplandor en la lejanía marca el nuevo camino, pon tu pie sobre la tierra del tenaz, el señor cornudo ya descansa bajo las hojas de los tiempos, esperando la redención. Deja atrás el lastre y ve más allá, con una nueva visión. El viaje debe continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»“¿Hasta dónde eres capaz de llegar mi fiel sirviente?” Cuestiona para sí la voz del viento, esta desconoce que su fiel sirviente no se ha librado aún de un huésped que le acompaña en su viaje, en busca del gran árbol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-8287388860509760045?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/8287388860509760045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/07/xi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/8287388860509760045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/8287388860509760045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/07/xi.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | XI'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-7zbQyblZkwY/TvfacClCFAI/AAAAAAAABPk/IsLwGntQY1E/s72-c/11%2B-%2BEl%2BDespertar.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-7620041784790569140</id><published>2011-12-18T12:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T22:02:12.686-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajero'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | X</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-ZYPI3d7P88M/Tu5SrwsWosI/AAAAAAAABOQ/ZMIcCL0R3xo/s1600/10%2B-%2BLeafbrown.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZYPI3d7P88M/Tu5SrwsWosI/AAAAAAAABOQ/ZMIcCL0R3xo/s500/10%2B-%2BLeafbrown.png" border="0" alt="Leafbrown" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687574291174302402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ser alto con el rostro cubierto, de manos delgadas y piel blanca, sosteniendo un bulto entre sus brazos; la lúgubre imagen de un pueblo alrededor de una lápida negra; las manos de una anciana encerrando una piedra: estas visiones sacudían la mente de Marlene entre lapsos de total oscuridad, mientras el rumor de unos lamentos llegaba a sus oídos. Se encontraba en una habitación estrecha y completamente oscura, recogida en un rincón. Había perdido la noción del tiempo que llevaba ahí, atrapada en aquel lugar desconocido, semejante a una caverna negra y sofocada. No recordaba el momento o la forma en como entró, cómo si aquel siempre hubiera sido su sitio. Sin atreverse a explorar el lugar, ni siquiera en busca de una salida, permanecía inmóvil, totalmente desconcertada por las imágenes que golpeaban su mente una y otra vez, y aquella voz quejumbrosa que sonaba sorda y cercana en el ahogado espacio en que se hallaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Hice algo de lo que espero no arrepentirme… –el rumor era como la voz de una anciana, rechinante, trabajosa. Era imposible seguir lo que decía, cortaba y repetía las oraciones como si fuera una grabación fuera de control-, caímos en la oscuridad… la historia está por repetirse –apareció un grito desgarrador, acelerándolo todo, llevando sus oídos al límite; era tan ensordecedor, que opacaba los inacabables lamentos de la anciana; las imágenes cambiaban tan rápido, que la oscuridad se había transformado en una niebla gris e indefinida. Además del terror que infringía en Marlene, aquello le producía un extraño dolor que recorría todo su cuerpo; un dolor sutil, pero molesto. El grito cesó, dejando escuchar sólo la última parte de una frase y el eco que dejaba- …ídolos que sólo desean beber mi sangre derramada sobre su piel…&lt;br /&gt;La calma que precedió al eco detonó el dolor en el cuerpo de la chica, aumentando repentinamente, como si cada nervio en él fuera al mismo tiempo estimulado por una aguja que se enterrase hasta el ojal. Duró sólo una fracción de segundo, pero bastó para despertar a Marlene de su profundo sueño.&lt;br /&gt;Estaba en su habitación, aparentemente a salvo de cualquier peligro. Por algún motivo que no podía recordar, se hallaba recostada en la alfombra, bajo la ventana. El frío congeló las esquinas de los cristales, el hielo dificultaba ver a través de ella. Afuera, la nieve llegaba ya a las rodillas y el sol apenas se filtraba entre las densas nubes; el clima tenía a los habitantes del lugar completamente alarmados. Aquel pueblo era Grayhills, una comarca campestre situada en el corazón de la cordillera oeste de la Gran Republica del Norte.&lt;br /&gt;Miró su despertador, la corriente eléctrica debió cortarse mientras dormía: el reloj marcaba una hora cercana y posterior al medio día. Por la luz de la ventana entendía que era tarde, pero definitivamente no tanto. Alguien toco a su puerta:&lt;br /&gt;–Marlee, querida, se te hace tarde. No sonaron las alarmas, pero el transporte debe estar por llegar –era su madre, apresurándola para ir a la escuela.&lt;br /&gt;–Ya voy mamá –respondió la muchacha con desgano mientras se quitaba el pijama para vestirse apropiadamente. ¡Qué desgracia! Seguro que tenía apenas el tiempo justo. La energía eléctrica había dado problemas los últimos días, quizá debido al mal temporal: era evidente que el pueblo no contaba con la infraestructura necesaria para soportar aquel especialmente frío invierno.&lt;br /&gt;Minutos más tarde bajaba las escaleras, casi lista para marcharse. Cruzó el recibidor y entró en la cocina cargando su bolso de escuela. Vestía unos estrechos pantalones de mezclilla oscura y una blusa negra estampada con el logotipo de su banda de rock favorito, llevaba encima un holgado suéter de tejido rojo y calzaba unas botas para la nieve de color café con verde opaco. El pelo lo traía corto, los mechones de su frente apenas le tocaban la nariz; así le gustaba a ella, incluso más corto, aunque sólo pudiera verlo al mirarse en un espejo. Detestaba su cabello: era oscuro y desordenado, ni lacio, ni crespo, una mata de filamentos caprichosos que crecían en su cabeza. Aquel gusto de ropa y su uso del cabello habían disfrazado su género en repetidas ocasiones; si en aquel mismo instante deseara hacerse pasar por un chico, sólo el suéter la delataría, pues su entramado era a simple vista femenino. En contraste con su aspecto anárquico, Marlene no era una niña revoltosa, aunque los últimos sucesos no dieran fe de ello; más bien se trataba de una persona seria e introvertida, casi tímida. Le costaba bastante trabajo socializar, aspecto de ella que se veía acentuado con la reciente mudanza al pueblo, donde realmente no conocía nada ni a nadie. &lt;br /&gt;Buscó a su madre recorriendo la cocina con la vista; no estaba ahí. No era muy grande, pero tenía lo necesario para llamarse cocina. Sobre la mesita redonda del centro encontró servido su desayuno, además de un refrigerio para llevar y algunas monedas. Se guardó las monedas para luego sentarse a comer aquello, que consistía en huevos, pan y tocino. Después de que Marlene viera el segundero del reloj completar algunas vueltas, entró su madre, cargando ropa en un cesto.&lt;br /&gt;–¡Marlee! Date prisa, el autobús no debe tardar.&lt;br /&gt;La chica siguió comiendo sin mostrar apuro por ello, le preocupaba más el recado que debió entregarle a su madre desde hace un par de días; se acercaba lo inevitable. Miraba su plato con cierto desagrado, le repugnaba el tocino, casi tanto como lo que estaba a punto de hacer. Se escuchó el ruido de un vehículo grande estacionándose en las afueras de su casa; Marlene se levantó de la silla a prisa, tomó su bolsa e introdujo su refrigerio en ella con una mano, mientras que con la otra, extrajo de entre los libros un pequeño papel. Entró al cuarto de lavado (que se encontraba junto a la cocina) donde su madre embutía la ropa en la máquina.&lt;br /&gt;–Toma, es para ti –dijo secamente, alargándole el papel; la mujer lo tomó y le dio una rápida leída, pero antes de que pudiera decir palabra alguna, su hija se había marchado.&lt;br /&gt;Se asomó al recibidor, la puerta había quedado entreabierta y el perchero se balanceaba un poco. Se acercó a cerrar la puerta y a lo lejos vio a Marlene encimándose un impermeable al mismo tiempo que abordaba un camión amarillo, seguida por otros cuatro adolescentes que vivían en casas vecinas. Regresó a la cocina, la chica había dejado su tocino intacto.&lt;br /&gt;–¡Esta niña! –Exclamó con fastidio; luego extendió el papel y leyó con detenimiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-indent:0px;"&gt;&lt;span style="display:inline-block; margin-right:200px;"&gt;Escuela secundaria Grayhills&lt;/span&gt; &lt;span style="display:inline-block;"&gt;14/01/11&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Estimada Señora Leafbrown:&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin:10px 40px; text-indent:90px;"&gt;Me dirijo a usted por este medio para informarle que hoy, su hija, Marlene Leafbrown, fue amonestada nuevamente al encontrársele riñendo en los pasillos de la escuela. Si existiera una reincidencia, se procederá a tomar las medidas correctivas estipuladas en el reglamento. Dada la aún ausente respuesta a mi primer recado, me veo en la necesidad de solicitar su presencia para corroborar que se encuentra al tanto de los hechos y que está de acuerdo con las correcciones aplicables. La espero en mi despacho el próximo lunes (17 de enero), a  partir de las 13:30 horas. Si necesita cambiar la hora de la cita, infórmeme por teléfono, preciso comprobar que ha recibido este mensaje.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:right;"&gt;Atentamente: Dra. Martha Grant&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:right;"&gt;Subdirección Académica.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó con un suspiro. –¿Es que los problemas no acabaran nunca?-, se preguntó mientras limpiaba la cocina. Era su único día libre en la semana y tendría que emplearlo para ir a la escuela de su hija a tratar problemas. Aquello le producía más fastidio que angustia, no porque menospreciara la situación, sino porque se encontraba realmente cansada. Había sufrido bastante los meses anteriores a su llegada a Grayhills, noches enteras sin dormir, abrumada por la ansiedad de no tener un empleo que le permitiera mantener a su familia como merecía. Fueron años los que pasó en silencio junto a su marido, limitándose a ser lo que él le permitía ser; y una vez muerto, ella, resguardada como estaba de convertirse en una profesionista, quedó a la deriva de la vida, desempleada y con dos hijas a quienes sacar de las tinieblas en que su tormentosa relación había dejado.&lt;br /&gt;El señor Leafbrown era un abogado, dueño de un buffet jurídico, e influyente en los círculos de su profesión; un hombre exitoso, pero un esposo falto de afecto. Era también un bebedor, despilfarraba grandes cantidades de dinero en borracheras y fiestas excéntricas. Su mujer le pidió el divorcio en repetidas ocasiones, pero nunca se lo otorgó: era bastante posesivo. Criado en una familia a la que no le faltó nada, no existió para él la humildad; creyendo que el dinero podía comprarlo todo, iba por la vida extorsionando su destino y el de quienes le rodeaban; pero el destino es ineludible. La última vez que la señora Leafbrown lo vio con vida estaba hecho un asco, la imagen denigrada del hombre que se enorgullecía ser. Apestaba a alcohol y sangre, aparentemente había tenido una mala noche en su bar de preferencia, regresaba a casa con la cara mullida y la ropa hecha jirones. Después de discutir con ella, se fue hecho una furia, no hubo poder humano que lograra detenerle. Horas más tarde, una llamada telefónica notificó a la señora Leafbrown sobre el deceso de su marido: un accidente automovilístico le quitó la vida, dejando desamparada a su familia.&lt;br /&gt;La señora Leafbrown había tenido a su hija mayor, Sara, casi tres años antes de casarse; para cuando finalmente lo hizo, Marlene se gestaba ya en su vientre. Nunca logró simpatizar con la familia de su esposo y, tras su muerte, no obtuvo de ellos ni la compasión. Fríos como eran, no pensaron dos veces antes de tomar lo que les correspondía y largarse para nunca volver, pues muchos de los bienes del señor Leafbrown regresaron mediante su testamento a su familia, quienes continuarían con su negocio. Diestros como eran en las cuestiones legales, se las arreglaron para dejarle apenas lo necesario para saldar algunas de sus deudas y liquidar el costo legal del accidente, no porque tuvieran piedad de ella, sino porque lo contrario habría despertado injurias.&lt;br /&gt;Concluido el conflicto y con la intención de renunciar al pasado, la ya viuda de Leafbrown decidió vender la casa que su marido le heredó (una de las pocas cosas que no pudieron quitarle), luego rentó un pequeño y económico departamento en el centro de la ciudad en que vivían, mudándose a él junto con sus hijas. Encontró trabajo como mesera en una cafetería del barrio, la paga era poca, pero le ayudó a no menguar sus ahorros; para ella era una condición temporal. Un día entre los días de su angustia, sucedió un milagro. Al café en que trabajaba llegó por casualidad un viejo amigo de la escuela, tras una acalorada plática en la que Edelmira le puso al tanto de su vida sin caer en la indiscreción, el hombre le hizo un ofrecimiento que definiría su futuro y la llevaría a su actual realidad. Había estado manteniendo una pequeña compañía de limpieza industrial que laboraba en un alejado pueblo en las montañas, le iba de maravilla y comenzaba a crecer el negocio. Tenía una bacante para secretaria y le pedía de favor que ocupara el puesto; no sería un trabajo complicado, aprendería sobre la marcha. Era una oportunidad perfecta para olvidar su abrupta vida anterior y comenzar una nueva, en un lugar más tranquilo. Aunque no fue de inmediato, Edelmira Leafbrown terminó aceptando aquella propuesta, y seis meses después de muerto su marido, se encontraba ya viviendo en un lugar distinto, con un trabajo envidiable y una casa mantenida sólo por ella.&lt;br /&gt;Pareciera el desenlace alegre de una tragedia, cualquiera pronosticaría una vida en adelante plena para Edelmira y sus hijas; pero Marlene se convertía en la paradoja de ese desenlace alegre. Al contrario de su hermana mayor, Marlene Leafbrown se volvía más miserable con cada segundo que pasaba en aquel lugar. Aunque no expresaba sus sentimientos con facilidad, su madre podía notar en ella ciertas actitudes de nostalgia y depresión. Edelmira tenía la esperanza de que el comportamiento de su hija fuera sólo un desorden temporal, causado por el ajetreo de los últimos meses. Sin embargo, pasaban semanas y el estado de la niña no presentaba ninguna mejora. La notica que recibía aquel día era la gota que derramaba el vaso, no podía esperar que aquello lo compusiera el tiempo, tenía que actuar pronto. Desafortunadamente la comunicación con su hija nunca había sido su fuerte, como ya se ha dicho, Marlene no era una chica comunicativa. Era su costumbre pasar horas encerrada en su habitación, sin dar más señal de vida que el sonido de su música o el rasgar del lápiz sobre el papel, pues era una hábil dibujante. No buscaba la atención de nadie y, a menos que fuera absolutamente necesario, no pedía ayuda para nada. Había días en que sólo se la veía en las horas de comida.&lt;br /&gt;Los conflictos maritales y económicos de la señora Leafbrown engrosaron esa brecha comunicativa, al punto de que en aquel instante, Marlene, era toda una incógnita para su madre. Cada vez se volvía más difícil iniciar una conversación. La chica se había vuelto tan independiente al mundo que le rodeaba, tan externa a él, que parecía pertenecer a su propio universo: un universo dibujado por ella, en el que habitaba encerrada, prisionera; siendo su alimento y sustento físico, pues este mundo se convertía en un monstruo que le dominaba. Edelmira se estremecía ante ese pensamiento. Su hija era cada vez más lejana, como una prenda que se pierde en las profundidades de un lago, o del océano sin fondo: lentamente se hunde y su visión se desvanece, sin que pueda ser recuperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos había un medio por el cual Marlene exteriorizaba sus sentimientos, sus dibujos. Una buena parte de la información que Edelmira podía rescatar de su hija, la comprendía a través de estos. Por desgracia, sus últimos trabajos no ayudaban mucho. Se había estancado, dibujando siempre lo mismo, de forma casi obsesiva: una hermosa playa llena de vegetación. Antes de vivir en Grayhills, habitaban en Esperanza, una ciudad costera del oeste bañada por las cálidas aguas del Pacífico. Alguna vez debió ser todo un paraíso, no cabía duda, pero, tratándose de naturaleza, ellos no conocieron más que el ocaso de la región. La excesiva explotación turística había hecho de aquel lugar una sobrepoblada selva de hoteles lujosos y centros nocturnos, lejano a ser el virgen edén ilustrado por la chica en sus dibujos. Era por ello que Edelmira descartaba la posibilidad de que su actitud y empeoramiento se debiera a la mudanza. No obstante, aquel paraíso en sus dibujos guardaba la clave, y ese era precisamente el enigma de Marlene.&lt;br /&gt;Terminaba de lavar la ropa cuando bajó Sara, su hija mayor, para acompañarla en el desayuno. Había concluido la preparatoria y su graduación tuvo lugar poco antes de la tragedia. Ahora era mayor de edad y cualquiera la consideraría lista para emprender el vuelo hacia la universidad y hacia un futuro independiente. En realidad no era capaz de abandonar a su madre y a su hermana en una situación como aquella; dado que el pueblo no disponía de una universidad pública, no le quedaba más opción que posponer sus estudios profesionales. Ya llegarían mejores días. De momento trabajaba en un humilde restaurante del pueblo, era ayudante de cocina durante toda la tarde y parte de la noche; ahorraría dinero para la universidad. Por lo pronto se sentía muy cómoda, pues no tenía grandes preocupaciones. &lt;br /&gt;Sara era en muchos aspectos distinta a su hermana, su atuendo, por ejemplo, tenía más color y movimiento. Compartía con su hermana el mismo tono de cabello, pero no el corte, su cabello se ondulaba naturalmente y ella lo llevaba largo, al igual que su madre. Y qué decir de sus ojos: los de ella eran de color verde oscuro, mientras que los de Marlene eran marrones; de un rojo oscuro y cobrizo, como los de su padre, quien nunca aceptó la paternidad de Sara y que quizá también habría negado la de Marlene de no ser por el color tan inusual que compartían sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marlene se encontraba a bordo del autobús escolar, ya a cuatro calles de haber dejado su casa. El vehículo se detuvo de nuevo; era la penúltima parada de la ruta. Esta vez sólo abordaron dos alumnos más, una niña de sexto grado y un chico del mismo grado de Marlene. El primero le comunicó al chofer que los otros dos estudiantes que tomaban el autobús en aquel lugar se encontraban con fiebre y que no asistirían a clases, por lo que podía partir ya. El autobús comenzó a andar.&lt;br /&gt;–Disculpa, ¿puedo sentarme aquí? –preguntó el muchacho dirigiéndose a Marlene, señalando el asiento vacío a su lado. A pesar de su cortesía, la chica no devolvió respuesta alguna; se encontraba absorta en sus pensamientos, con la cabeza recargada en la ventana, recordando los detalles de su sueño. El muchacho interpretó aquella indiferencia como un «Has lo que quieras» y se sentó de todas formas.&lt;br /&gt;Marlene se había quedado observando la nieve caer y acumularse en los montones que ya cubrían el suelo, y era ahí hacia donde dirigía su vista. Luego de que el autobús terminara su última parada, el muchacho a su lado no pudo resistir el deseo de captar su atención:&lt;br /&gt;–Debe ser por el calentamiento del globo –dijo a Marlene, pensando que ella se cuestionaba el porqué de tanta nieve.&lt;br /&gt;–¿Disculpa? –preguntó ella, que hasta entonces reparó en su presencia y que no entendió la razón de su comentario.&lt;br /&gt;–Mi padre –comenzó a explicar-, dice que este clima se lo debemos al calentamiento global. La contaminación que producimos hace que los rayos sola…&lt;br /&gt;–Conozco de esas cosas –Cortó fríamente, para después volver la vista al cristal. La cabeza le daba vueltas y aquello no le parecía tan importante como para regalarle su atención.&lt;br /&gt;Después de una silenciosa pausa, el muchacho reanudó sus intentos de romper el hielo, haciendo caso omiso de la anterior reacción de Marlene y tratando con un inicio distinto.&lt;br /&gt;–Me llamo Peter, Peter Mason –se presentó, juzgando que era lo más adecuado para iniciar la conversación-. Si quieres, puedes llamarme Pete –añadió, esforzándose por expresar confianza ante la fría actitud de la chica.&lt;br /&gt;Marlene, harta por la constante interrupción de su meditar, le clavó una mirada firme y molesta, tratando de hacerle entender que no buscaba ser parte de ninguna especie de amena plática. El muchacho se hizo chiquito en su asiento, temiendo que su rostro, o cualquier otra parte de su cuerpo, se convirtieran en víctimas de una acción hostil. La chica pudo escuchar claramente la acusadora voz de su madre en su conciencia: –¡Ya vez Marlee! Por eso no tienes amigos.&lt;br /&gt;Tratando de corregir su comportamiento, con el principal propósito de callar aquella voz, correspondió a la presentación: –Me llamo Marlene Leafbrown –Aquello salió tan forzado y con tal molestia, que hubiera parecido más amistoso no haberlo hecho. Por otro lado, Marlene logró lo que quería: Peter guardó silencio el resto del viaje (que ya no fue tanto) permitiéndole cavilar sin distracciones; aunque esta vez hubiera preferido ser interrumpida, pues sólo quedaban pensamientos de reproche hacia su incapacidad para agradarle a las personas.&lt;br /&gt;El aprovechamiento escolar de Marlene era regular, todo lo que su personalidad aislada le permitía. Aquel día transcurría sin mayor novedad. Cuando llegó la hora del receso salió al jardín, donde algunos chicos de grados menores se divertían arrojándose nieve mutuamente. Decidió salir, pues el desorden afuera no se comparaba en lo mínimo con el desorden que había dentro de la escuela, donde la mayoría del alumnado se aglomeraba en los pasillos tibios y el comedor. Se había sentado en una banca de piedra, estaba algo fría, pero no hubo mejor opción; de suerte que no se hallaba cubierta de nieve, algún intendente la habría despejado. Marlene pasó ahí sentada todo el receso, tenía más razones para no estar dentro además del bullicio estudiantil, y estas razones tenían un nombre: Helga Erickson. Helga era una abusiva, le bastó a Marlene el poco tiempo que tenía en la escuela para saberlo. Desde su primera semana de clases acudió a ella exigiendo su «Impuesto». Se dedicaba a molestar y despojar de sus bienes a gran cantidad de alumnos; si estos se negaban, ella y su grupito de niñas rudas les hacían «entrar en razón». Todas eran de enormes proporciones y de un comportamiento nada femenil. Sus principales blancos eran los estudiantes nuevos (como Marlene, a quien ya habían atacado dos veces) y los de grados bajos en general. Estas criaturas rapaces merodeaban principalmente en los pasillos, rara vez visitaban el exterior y mucho menos lo harían ahora que la mayoría del alumnado se encontraba dentro: era mucha carne que devorar para Helga y su manada de leonas gordas. Por otra parte, su platillo favorito se encontraba afuera jugando en la nieve, y si las bestias terminaban aburriéndose en su antro, Marlene podría encontrarse con problemas.&lt;br /&gt;Afortunadamente, Helga y su tropa parecieron ignorar aquello durante el resto del receso, pues Marlene disfrutó de él sin encontrarse con su más reciente némesis. Esto no dejó a la muchacha libre de sorpresas: casi al finalizar, dio un brinco en su asiento al presenciar una extraña visión. Un raro animal, dotado de múltiples y alargadas patas, se movía entre la nieve, en dirección hacia ella. Era un animal con concha (o una concha con patas), semejante a un cangrejo ermitaño, el más grande y raro que Marlene había visto hasta entonces. Un estero desembocaba en la playa cerca de su antigua vivienda, estaba acostumbrada a ver a los pequeños especímenes de crustáceos que vivían en su jardín y que algunas veces se escondían bajo su cama o en los armarios. El caparazón de este era apenas más grande que una toronja, pero junto con sus patas tendría una longitud mayor a treinta centímetros de punta a punta. Era de concha en forma de caracol y tenía algunas espinas en ella. Un par de enormes antenas iban palpando todo a su paso, su escalofriante imagen comenzaba a perturbar a la muchacha. Marlene arrojó un puñado de nieve a la criatura, movida por el pánico y la esperanza de que con ello el animal cambiara de rumbo, pues hasta entonces se movía en invariable dirección hacia sus pies. Aquel proyectil sólo consiguió que la extraña criatura se escondiera dentro de su concha y se quedara inmóvil en el lugar del impacto; era realmente increíble que aquellas enormes patas cupieran en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Vaya! Es bastante extraño encontrarse con uno de esos por estos rumbos –dijo Peter, que estaba parado junto a Marlene y que había llegado casi desde que apareció el cangrejo. Otra vez la muchacha había ignorado su presencia sin que fuese su intención.&lt;br /&gt;–Pero hay un lago cerca de aquí, pudo salir de ahí –disintió la muchacha, segura de que la criatura provenía de ese lugar.&lt;br /&gt;–No lo creo, ese animal no parece de agua dulce, y aunque así fuera: sigue siendo inusual encontrarle en esta temporada del año… además, no recuerdo haber visto antes uno igual, ni siquiera en verano.&lt;br /&gt;Marlene no dejaba de observar aquel caracol, esperando captar nuevos indicios de movimiento; pero el animal no dio más señales de vida mientras los muchachos permanecieron ahí, discutiendo su procedencia. La chica fue la primera en levantarse al sonar el timbre que anunciaba el final del receso. Ambos se dirigieron juntos a clases, pues compartían el mismo grupo en la próxima materia: Biología. Marlene había visto a Peter en aquella clase otras ocasiones, no era del todo un extraño para ella. Se alegraba de no haber arruinado las amistosas intenciones del muchacho con su comportamiento en el autobús. Las personas, en general, desistían casi instantáneamente al toparse con la córtate actitud que la chica solía mostrar, fuera porque no estaba acostumbrada a tratar con las personas, fuera que las personas no estaban acostumbradas a gente como ella. Peter era distinto, deseaba llamar su atención a toda costa, siempre con la misma energía y entusiasmo. Durante el camino hacia el aula, Marlene se limitó a escuchar y asentir con la cabeza, tratando de corresponder ante aquel sincero interés. Lo cierto es que Peter sentía una fuerte curiosidad por ella, la chica callada y misteriosa, de cabello corto y ojos rojizos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Habían transcurrido las horas, Marlene miraba el reloj de la pared: daba la una en punto; en media hora su madre tendría que presentarse en la escuela para enterarse de los enfrentamientos que tuvo con Helga. Marlene era muy orgullosa y no permitiría que una bravucona le despojase de sus cosas y su dignidad sin antes oponer algo de resistencia, pero fue esa resistencia la que la llevó a ensuciar su archivo de buena conducta. Los alumnos de la escuela Grayhills no tenían oportunidad contra aquel monstruo, además de sus dotes físicas, la agresiva muchacha era pariente de la secretaria de asuntos escolares: la doctora Grant. En todo pleito que cayese a jurisdicción, donde participase Helga o alguna de sus cómplices (condiciones que se daban por par), el amonestado terminaba siendo el pobre alumno, al cual muy posiblemente se le privó de sus bienes con anterioridad para contribuir a la malvada fundación Helga y compañía; la cual, decían los alumnos, se volvía más gorda y poderosa con cada año transcurrido. &lt;br /&gt;Cerca de la una y cuarto, Marlene pudo ver, a través de la ventana del salón de la clase de Historia, el automóvil de su madre estacionándose en el aparcamiento de la escuela. La muchacha continúo elaborando su reporte sobre la migración de los pueblos nómadas al continente americano, pero sin prestar mucha atención a lo que hacía. Su mente era un desorden: parte de ella pensaba en la criatura del receso, otra parte en su sueño y otra en los problemas que Helga le causaba. Le costaba no distraerse, pues su imaginación era muy activa y le recordaba tales situaciones continuamente. Visualizaba a Helga sobre una rústica barcaza, vestida como una valkiria, motorizada por los remos de sus seguidoras, afanada en la implacable persecución de los débiles alumnos nómadas, mientras cientos de cangrejos patilargos nadaban torno a ella y se asían a pequeños icebergs flotantes. Sobre uno de ellos (de proporciones adecuadas) estaba la salita de la cocina y su madre sentada, apoyando un codo sobre la mesa, mirando triste y perdidamente una solicitud amarilla sellada por la escuela que reclamaba la reclamaba a ella como auxiliar de intendencia. Aquella era la imagen de la afligida señora Leafbrown esperando en vela a su marido, así la guardaba Marlene en su memoria, con la excepción de la solicitud amarilla, pues usurpaba el lugar que originalmente fuera de una taza de café y un par de píldoras.&lt;br /&gt;Cuando dieron las dos y media, las clases habían terminado; Marlene tomó sus cosas y salió al pasillo. En la puerta frontal de la escuela estaban Helga y compañía, haciendo su ya conocida cosecha de alumnos y amenazando a otros tantos. Ningún alumno atormentado en la escuela Grayhills se atrevía denunciar sus abusos, pues tales alumnos siempre eran los más pequeños y tímidos. Y es que Helga (siendo más astuta de lo que aparentaba) entendía que estos, temiendo las represalias, no hablarían. Marlene, quien aparentemente no tenía amigos ni solía frecuentar con mucho mundo, era para ella un blanco perfecto. La muchacha dio la vuelta y se escabulló por la puerta trasera; otros alumnos le siguieron al ver a Helga abarcando la puerta común. Al salir, la chica pasó por el lugar donde había estado en el receso, el cangrejo continuaba tal y como le dejó: aparentemente inmóvil dentro de su caracola. Se acercó a curiosear. Primero le volvió a tirar nieve encima, por precaución; después de ver que el animal seguía inmóvil, se decidió a patearlo. Al principio fue sólo una patadita ligera, apenas un rocé, Marlene temía que la criatura sacase una pinza en cualquier momento y se le prendiera de la bota; pero el cangrejo continuaba sin dar señales de vida. Entonces la muchacha le propinó una patada un tanto más fuerte y volteó el caparazón: la concha estaba vacía y, cosa extraña, no había agujero en la nieve por donde pudiese haber huido el animal. La reciente fascinación por las criaturas marinas que experimentaba Marlene le impidió abandonar la caracola: la tomó, examinó y golpeó un poco con la intención de cerciorarse de la ausencia de su antiguo huésped. Una vez que estuvo lo bastante convencida, la guardó en su mochila. &lt;br /&gt;Sí, como su madre lo había notado en sus dibujos, Marlene experimentaba una delirante obsesión por el mar. Constantemente se soñaba en una playa virgen y hermosa, otras veces en un extraño páramo boscoso desde el cual puede verse el océano; en este último aparecía una mujer de cabello rojo llorando frente a un altar negro. Muchas veces el mar se volvía violento y agitado, transformando aquellos sueños de paraíso en pesadillas. Comienza siempre de la misma forma: las olas crecen, alcanzando grandes alturas y bañando las playas con violencia, como buscando destruirle, como si el mar deseara devorar la tierra. En el cielo los estruendos de una tormenta gritan furiosos, arrojando luz y bramidos, respondiendo a la violenta actitud del océano con la misma naturaleza. Las agresivas olas empiezan a seguirle, pues sin importar a donde corra, las olas terminan alcanzándola; la envuelven con fuerza, la revuelcan, la despojan de su ropa y la llevan a las profundidades del mar. La luz se vuelve escasa entonces y comienza escuchar una profunda y resonante voz llamándole: “Ven viajero ven…” dice siempre la voz, “ven, cierra tus ojos y deléitate con la sinfonía de las sirenas”. Luego se hace presente el canto de las ballenas, o al menos uno semejante a este: lleno de aullidos y vibraciones, agudas, pero armónicas; ecos que hipnotizan y embelesan. Cientos de luces aparecen de pronto, luces dominantes, luces que llaman con mayor intensidad que la áspera voz que hace vibrar las aguas. Y finalmente, llega el dolor, dolor como de agujas… o mandíbulas: mandíbulas de dientes delgados, largos y afilados, mordiéndole todo el cuerpo; criaturas extrañas que comienzan a devorarle, sin detenerse hasta que no ha despertado de aquella pesadilla.&lt;br /&gt;Tal era reflejada en sus sueños aquella oscura afinidad por el mar, mezcla de miedo y admiración. Representaba una atracción tan intensa, que poco a poco se iba transformando en una obsesión. Le aterra y le atrae el inmenso mar azul, y lo que en sus profundidades esconde.&lt;br /&gt;Encontró el auto de su madre en el estacionamiento, pero no a su madre. Se recargó en él para esperar. Tenía en sus manos su más reciente adquisición, esa rara caracola de vivos colores. La inspeccionaba, temerosa de que la criatura que antes contenía apareciera de pronto para morderle una mano. Agitó aquel objeto con fuerza para saber si aún guardaba cosa alguna en su interior: no escuchó nada tintineante; se la acercó a la oreja, no mucho debido a su temor. Escuchaba algo, como un eco, la mantuvo ahí, el eco continuaba. Pronto olvidó el miedo que tenía por el animal y se la fue acercando cada vez más, hasta que terminó cubriendo por completo su oreja. La caracola tenía un eco hermoso, no era el sonido habitual que producen las caracolas comunes y corrientes, no: en esta se escuchaba el mar. No ese eco ya mencionado que la gente relaciona con ruido del mar, sino que verdaderamente se escuchaba el océano entero: el ruido efervescente de la espuma, el estruendo de las olas, el cantar de las ballenas, el silbar del viento, el graznar de las aves, el sonido de los peces al nadar y una voz…&lt;br /&gt;–¡Marlee! –Llamó su madre, despertándola del trance-, ¿nos vamos ya?&lt;br /&gt;–Sí –afirmó la chica mientras guardaba la caracola en su bolsa.&lt;br /&gt;Ambas subieron al auto y permanecieron por igual calladas mientras arrancaba. La señora Leafbrown acababa de firmar un documento en el que autorizaba que su hija prestara horas de servicio a la escuela como castigo si rompía nuevamente el reglamento; sentía que si no hablaba pronto con ella no podría evitar que aquello ocurriese, pero no sabía por dónde empezar.&lt;br /&gt;–¿Cómo te fue hoy… cariño? –preguntó la mujer cuando ya se hubieron alejado de la escuela.&lt;br /&gt;–Bien –dijo Marlene secamente, dejando a su madre sin vía para responder.&lt;br /&gt;La señora Leafbrown no concibió mayor comunicación con su hija durante el resto del viaje camino a casa. Aquello le flagelaba el corazón, se culpaba por la actitud de su hija, convencida de que su comportamiento tan aislado era producto de la brecha que su nefasto matrimonió y su trágico final habían abierto entre ella y sus hijas. Edelmira ignoraba que aquello estaba lejos de ser la causa, que la vida de Marlene estaba escrita con la tinta de otro pomo, y que la mano que blandía la pluma yacía oculta en la profundidad del océano. Marlene estaba siendo seducida por el demonio del mar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-7620041784790569140?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/7620041784790569140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/06/x_6099.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7620041784790569140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7620041784790569140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/06/x_6099.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | X'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZYPI3d7P88M/Tu5SrwsWosI/AAAAAAAABOQ/ZMIcCL0R3xo/s72-c/10%2B-%2BLeafbrown.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-7193013170991365819</id><published>2011-12-10T22:31:00.000-08:00</published><updated>2012-01-22T13:39:00.242-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Acerca del Árbol de Rockwood'/><title type='text'>Episodio X Retrasado</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;A mis lectores...&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Por este medio me dirijo a ustedes para ofrecer una sincera disculpa. El episodio número X, que debió aparecer hoy, se encuentra en revisión, y dada mi carga escolar no tuve tiempo de alistarlo; me veo en la penosa necesidad de retrasar su publicación.&lt;br /&gt;Será publicado hasta el próximo fin de semana. Espero que esto no afecte sus ganas de leer lo que pongo en este sitio y, si no han leído los episodios anteriores, se den una vuelta por ellos.&lt;br /&gt;Para leer el contenido del sitio, pueden seleccionar cualquier episodio publicado desde el menú que aparece al dar clic sobre el botón "Episodios" de la parte superior derecha del blog. O pueden explorar las secciones "Colecciones" o "Archivo" de la barra lateral izquierda. También pueden usar la barra de exploracion, que aparece en la parte inferior de la vista individual de cada episodio; esta les permitirá adelantar o atrasar un episodio, así como ir al primero o último publicado. Si no encuentran esta barra, den clic en el título del episodio (o, por ejemplo, el de esta entrada), para que su navegador se dirija a la página del post publicado.&lt;br /&gt;Son bienvenidos los comentarios y críticas de todo tipo. Si al leer se encuentran con algún error en la escritura, les agradecería que me lo informaran en un comentario. Si el blog les gusta, ¡Compártanlo con sus amigos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-7193013170991365819?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/7193013170991365819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2011/12/episodio-x-retrasado.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7193013170991365819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7193013170991365819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2011/12/episodio-x-retrasado.html' title='Episodio X Retrasado'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-2287334918911295546</id><published>2011-12-04T07:00:00.000-08:00</published><updated>2011-12-05T10:29:59.573-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Voces de la Oscuridad'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | IX</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-sPbteLUIpM4/TtreTXiDT2I/AAAAAAAABN8/AGOaof-BA28/s1600/9%2B-%2BUna%2BVoz%2Ben%2Blas%2BSombras.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://1.bp.blogspot.com/-sPbteLUIpM4/TtreTXiDT2I/AAAAAAAABN8/AGOaof-BA28/s500/9%2B-%2BUna%2BVoz%2Ben%2Blas%2BSombras.png" border="0" alt="Una Voz en las Sombras" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5682098304197021538" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El país de mis ancestros yace bajo el hielo… caímos en la oscuridad, seducidos por falsas promesas. Todo el tiempo fuimos marionetas, juguetes de seres totalmente ajenos a nuestra estirpe. Nuestra nación era el arma de conquista de la bestia que deseaba erguir su templo sobre nuestro hogar. No permitiré que se derrame más sangre sobre esta tierra en producto de las guerras de otros seres que se proclaman dioses; no obedeceré más a falsos ídolos que sólo desean beber mi sangre derramada sobre su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice algo de lo que espero no arrepentirme, aunque en su momento aliviara mi inquietud, las consecuencias de dicho acto continúan siendo inciertas; la duda aumenta conforme se acerca la hora de la verdad. El día de la tormenta la oscuridad cubrió nuestros cuerpos, el vacío y la nada calmaron nuestras penas, acabando con todo ser existente en aquella región. Todo lo que conocía desapareció bajo las aguas, finalmente me libré de un peso arrastrado por mi alma. Hoy mi cuerpo, los de mis hermanos y los de mis ancestros, descansan bajo el hielo: todo lo que alguna vez consideré parte de mi vida se ha transformado en mi tumba. La historia está por repetirse, el destino de la tierra estará de nuevo en las manos del hombre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-2287334918911295546?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/2287334918911295546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/05/ix.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/2287334918911295546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/2287334918911295546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/05/ix.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | IX'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-sPbteLUIpM4/TtreTXiDT2I/AAAAAAAABN8/AGOaof-BA28/s72-c/9%2B-%2BUna%2BVoz%2Ben%2Blas%2BSombras.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-3479656359148894929</id><published>2011-11-27T07:00:00.000-08:00</published><updated>2011-11-27T11:06:38.108-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arca de Memorias'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | VIII</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-tNfKKyJMzE4/TtGjOvDdKeI/AAAAAAAABNw/FPFBoeT5oIM/s1600/8%2B-%2BLagrimas%2Bde%2BSangre.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://3.bp.blogspot.com/-tNfKKyJMzE4/TtGjOvDdKeI/AAAAAAAABNw/FPFBoeT5oIM/s500/8%2B-%2BLagrimas%2Bde%2BSangre.png" border="0" alt="Lágrimas de Sangre" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5679500078635362786" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro mis ojos, recuerdo cómo atacaron a nuestra familia; llegaron a nosotros con sus armas ensordecedoras y sus garras metálicas, no pudimos anticiparlo. Los hombres son débiles de cuerpo, presumen tener la fuerza en sus mentes; ¡qué se puede decir! Así es como lo han logrado. Dependen de sus armas y herramientas para sobrevivir, embelesados por su poder no encuentran límite en sus acciones. Pisotean todo a su paso, cuanto desean, obtienen, sin pensar en lo que acarreará el que lo consigan. Sacrifican nuestras vidas a su demonio, a su raza, elevándose sobre las otras, proclamándose amos y señores de las tierras que guardan sus pies. Matan por placer, matan por algo más que supervivencia, por cosas banales, cosas que tarde o temprano los destruirán. ¿Qué es lo que los conduce, qué es lo que los embriaga?, ¿el demonio de la destrucción?, ¿el demonio de la muerte? No… es la sed de poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, los hombres poseen una mente fuerte; pero, contrario a lo que presumen, no son inteligentes, pues no tienen la astucia para dominarla. Se atacan unos a otros, consumen más de lo que sus cuerpos necesitan, destruyen poco a poco la vida que les rodea, y ésta, tarde o temprano, acabará abandonándoles a ellos. Son ciegos ante la realidad: la sed del poder los ha cegado.&lt;br /&gt;Recuerdo la persecución, invadieron nuestro refugio y nos empujaron hacía las faldas de la montaña. Nos culpaban de la muerte de un joven, un joven cuyos restos aparecieron en el bosque, en un claro no muy lejos de su pueblo. Nosotros no fuimos sus asesinos, no matamos algo para abandonarlo a su suerte como hicieron ellos con nuestros cuerpos. Si nosotros lo hubiéramos asesinado, lo habríamos devorado sin dejar rastro; pues sólo matamos para alimentarnos, para continuar el camino de la vida, para tener una oportunidad más de dar aquello que nos fue dado, el regalo primordial, la herencia de nuestros padres: la vida misma. Ese es nuestro objetivo, permanecer como especie, no prevalecer. Si pisoteáramos a nuestros inferiores, si les aniquiláramos en un arrebato de locura, moriríamos junto con ellos, pues dependemos de su compañía en este viaje. Como presa y cazador, siempre ha existido esta dependencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres son producto de una ruptura, mensajeros del caos. A donde dirigen la mirada, todo cambia, pues desean ver su rostro en cada lugar, sólo así se sienten seguros. Su adaptación es egoísta, destruyen nuestros hogares para crear los suyos; luego nos destruyen, pues nos creen una amenaza; pero la única amenaza son ellos mismos. Puedo escuchar el llanto del guardián, llora por sus protegidos; algún día, lo que los hombres llaman hogar, se convertirá en su tumba.&lt;br /&gt;Mientras tanto, a nosotros, los seres de la tierra, sólo nos queda bajar la cabeza y esperar; cualquier resistencia acelerará nuestro fin y aumentará el dolor. Es tan difícil entender, fueron ellos quienes elevaron el nombre de nuestra madre al cielo al abrir sus ojos, ellos despertaron la voz del océano, se dijeron bendecidos por seres celestiales... Sólo podíamos sentirnos afortunados de no estar en su lugar, pues temíamos que su final fuera trágico; pronto nos dimos cuenta de que su tragedia también nos involucraría. Lobo es pecador, pues lobo nunca fue ajeno al hombre. Hoy nuestra madre llora sangre sobre la tierra profanada, la voz del océano duerme y aquellos cuyas voces son el canto de la muerte se acercan nuevamente a nuestro hogar. ¿Acaso son los humanos el fruto de su cosecha? ¡Oh guardián de la vida! Lejano veo el relato de los míos, ¿es que aquello que nos vendría a salvar se ha perdido en la infinidad? ¡¿Por qué no vienes redentor?! Líbranos de este cáncer que carcome nuestro ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viví todo el tiempo subordinado en mi manada; siempre el último en alimentarse, siempre el último en todo; eran las leyes de los nuestros. ¿Quién las impuso? Nunca lo supe. Nuestros herederos vivirán bajo las órdenes de los humanos, estas fueron leyes impuestas por ellos; la única diferencia es que nuestras leyes tenían como objetivo coexistir con la vida, sus leyes le destruirán, aun cuando lo ignoren.&lt;br /&gt;Estaba rodeado, no tenía escapatoria. A lo lejos, los inertes cuerpos de mis hermanos yacían dispersos en el bosque que les vio nacer: el color de su sangre disentía sobre su pelo gris y la blanca nieve. Bajé mi cabeza frente a su figura, poderosa y llena de odio contra sí mismo, cerré mis ojos, mi vida desfiló frente a ellos. Una curiosa cuestión: mi posición en la manada prevaleció hasta el final, pues incluso fui el último en morir. No pensaba oponer resistencia, mi alma lloraba por la muerte de los míos; aquellos con los que pasé toda mi vida, junto a los que crecí, me esperaban tirados sobre la nieve, reventados por el odio de los seres más terribles que la vida pudo engendrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo parece lento cuando esperas la muerte. Miré sus ojos, el hombre retrajo la punta de su arma, escuché un chasquido, luego un estruendo me empujó hacia atrás, un golpe terrible que quemaba, arrancando carne y hueso de mi rostro; caí al suelo, llorando lágrimas de sangre. La muerte llegó, no como un sufrimiento, sino como un alivio; toda la pena que sentía por mis hermanos desapareció, los concebí tan cerca de mí como nunca antes, sentí como si fuera uno con ellos. No tuve sensación en vida comparada con aquella. Estaban ahí, esperándome, me fui a reunir con ellos, pero ya estaba con ellos: yo era ellos, éramos uno sólo. &lt;br /&gt;Creí que morir dolería, miraba el rostro de mi asesino, tan lleno de odio, esperando el dolor que traería la muerte; dolor que le otorgaría un placer infame, el placer de la venganza. Pero el dolor nunca llegó, aquella sensación que hubo en su lugar fue sólo una caricia dada por un mortal jugando a ser dios; caricia que culminó con una sensación incomparable: la eternidad, otorgada por un dios verdadero. Hacía sus tierras de paz me dirijo ahora, corriendo junto a mis hermanos en la caza más grande que jamás imaginé, persiguiendo la dicha infinita. Nuestro redentor vendrá a salvarnos, duerme entre nosotros, ya escucho su voz. Algún día, eso que los hombres llaman hogar, se convertirá en su tumba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-3479656359148894929?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/3479656359148894929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/05/viii_11.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3479656359148894929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3479656359148894929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/05/viii_11.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | VIII'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-tNfKKyJMzE4/TtGjOvDdKeI/AAAAAAAABNw/FPFBoeT5oIM/s72-c/8%2B-%2BLagrimas%2Bde%2BSangre.png' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-3493522190208941891</id><published>2011-11-20T06:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T22:03:49.947-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajero'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | VII</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-7vnzyUJqkoM/TshaXOP3jGI/AAAAAAAABMw/LDsHfumUqoA/s1600/7%2B-%2BLa%2BPuerta%2BNegra.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://2.bp.blogspot.com/-7vnzyUJqkoM/TshaXOP3jGI/AAAAAAAABMw/LDsHfumUqoA/s500/7%2B-%2BLa%2BPuerta%2BNegra.png" border="0" alt="La Puerta Negra" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676886685308652642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡¿Por qué?! Prometiste volver, esperaba tu regreso más que cualquier cosa... ¿por qué?&lt;br /&gt;–¿Quién eres?&lt;br /&gt;Marlene se hallaba frente a una lápida negra, de pie, descalza sobre la delgada capa de nieve que cubría el lugar. El frío sometía su cuerpo, no provenía de sus pies desnudos, sino de su interior; como si su sangre, en lugar de alimentar y sostener su cuerpo, se alimentara y sostuviera de él. A su lado, hincada en la nieve, lloraba desconsoladamente una mujer. Su roja cabellera se escurría húmeda y desordenada sobre sus blancas vestiduras, denotando un aspecto demacrado –Todas mis esperanzas estaban depositadas en tu regreso, ¿por qué…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–De nuevo aquí, de nuevo tú. ¿Quién eres? –Preguntaba una y otra vez Marlene a la joven mujer, aun cuando ésta no parecía advertir su presencia.&lt;br /&gt;El viento traía el susurro del mar, cada vez más intenso. Acarreaba una voz, en cierta forma parecida al canto de las ballenas. Al principio era suave, pero conforme aumentaba su intensidad, se volvía más áspera, profunda, como si proviniese del vientre de una enorme bestia –Ven viajero, ven…&lt;br /&gt;Marlene sólo llevaba su pijama, el viento la azotaba sin piedad, filtrándose a su piel y matándola de frío. El volumen de la voz seguía en aumento; la chica temblaba, se estremecía cada vez con más intensidad. Aquel era el frío aliento del mar. –Ven aquí, viajero de la vida; ven y duerme junto a mí, arrullado por el cantar de las sirenas… –dice la voz, tan profunda como el océano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Quién anda ahí? –preguntó la mujer, palideciendo de repente y remplazando su tristeza con temor.&lt;br /&gt;–Sabes bien quién soy. Mi bello ser de rojos cabellos –replicó la voz con tono paciente-, no te advertí que él podría no regresar…&lt;br /&gt;–¡No! –Gritó desesperada-, no quiero volver a oír tu voz… ¡No quiero escucharte más!&lt;br /&gt;–¿No quieres oír mí voz? –Reprendió el otro con molestia-. ¡Así que ahora no quieres escucharme más!&lt;br /&gt;–Ya no… –sus sollozos entorpecían su habla-, no me importa nada… nada de lo que tú me digas –sus palabras acarreaban impotencia. Gritó furiosa-: ¡Ya no me importa más!&lt;br /&gt;–Conozco tu sufrimiento –el otro recuperaba su tono paciente y comprensivo, casi paternal-, la guerra también me ha destrozado a mí, lo sabes. El mundo que nos creó no nos merece.&lt;br /&gt;–¿Qué es… lo que quieres… de mí? –preguntó con fastidio, sin levantar la mirada, desesperada por volver a su soledad y miseria. Marlene observaba aquello sin perder detalle, a pesar del viento, cuyas ráfagas agitaban violentamente su pijama, como buscando arrancárselo. El frío continuaba en aumento, sin detenerse.&lt;br /&gt;–Quiero ayudarte a recuperar lo que perdiste. ¿No fue mi voz la que te acompañó en esas tristes tardes de espera, en las que sola en la costa mirabas hacia el norte? ¿Acaso no fui yo tu única compañía durante estas doscientas lunas de angustia? Ven junto a mí, pues sólo deseo ayudarte; completa la parte de mi alma que la guerra destruyó, úneteme en esta nueva espera; el vació de tu corazón lo llenará el océano.&lt;br /&gt;–¿Qué tengo que hacer –de su boca apenas salía un hilo de voz-, para librarme de este sufrimiento? &lt;br /&gt;–Dime tu verdadero nombre, se uno conmigo, entrégame tu alma. ¡Te daré la inmortalidad apenas tu lengua roce las palabras! Duerme junto a mí en el abismo, sentirás la presencia de aquel que te prometió su amor. Acompáñame en el exilio, en esta nueva espera. El arca de nuestros ancestros, la que tu pueblo ha profanado, necesita un guardián y me está llamando. Quiero tu compañía en mi descanso, forja este nuevo pacto; al final del sueño tu vida volverá a ser como antes… y serás feliz.&lt;br /&gt;–¡No! ¡Aléjate de mí! –Gritó la mujer al viento, arrojando al aire cuanto barro y hielo pudo en su colérico arranque-. ¡Estoy harta de promesas! ¡No quiero escucharte más! ¡No deseo continuar con esto! ¡Basta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Conozco el odio del que es presa tu corazón –continuó la voz después de un breve tiempo de calma, en el que hasta el frío pareció ceder-, sé cuanta tristeza invade tu cuerpo; lo siento en tu piel –La mujer cerró los ojos apenas la voz pronuncio estas palabras, una ráfaga de viento, mucho más impetuosa que las anteriores, atravesó a Marlene; la piel de la mujer de cabello rojo se erizó, como si una mano acariciase su hombro desnudo-, lo veo en tus ojos –el viento fue impetuoso nuevamente, la mujer abrió los ojos y miró en dirección al mar; pero no parecía ser ella quien moviese su cabeza, no, pareciera que alguien le tomara el rostro y le hiciera mirar afectuosamente hacia él; como cuando un caballero trata de consolar a una dama que, cabizbaja, se lamenta. Alguien invisible (al menos para los ojos de Marlene) se encontraba ahí, entre ella y la mujer de cabello rojo-. Cuando decidas terminar con este sufrimiento, vendrás conmigo, así tenga que esperar una eternidad. Sé que en algún momento lo harás, en algún momento tu boca me abrirá las puertas de tu alma nuevamente; y en ese momento serás libre. Te estaré esperando allá, en la costa, junto con todo lo que amas; recuerda las creencias de tu pueblo: “¡Las almas de los marinos moran en el océano!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer bajó la mirada, el viento aún silbaba, pero el frío había cedido junto con el silencio de la voz. Veía la losa con la nostalgia de aquellos cuyas esperanzas yacen bajo tierra. Trató de llorar, deseaba hacerlo, pero el frío había secado sus lagrimales. La impotencia era todo lo que le quedaba. –Al fin y al cabo es inútil derramar lágrimas-, se decía –¿Qué más da? Ya nada puedo hacer… –De pronto se encontró perdida en una súbita reflexión. De sus labios escapó una última frase-: Podría ser-. La imagen se desvaneció entonces, como llevada por el viento; todo quedó en penumbras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su almohada y sus sabanas estaban abnegadas de sudor, al igual que su pijama. La incomodidad la había despertado, no podría conciliar nuevamente el sueño en aquella condición. Era la entumecida madrugada del lunes, todos dormían. Abandonó el lecho, esperando que la humedad se volatilizase pronto. Se acercó a la ventana, recargando su frente en el cristal.&lt;br /&gt;La luna brillaba en todo su esplendor y el viento silbaba tranquilamente, arrullando las horas. La calle entera dormía. –En el viento hay una voz-, se dice Marlene a sí misma. Caían unos fútiles copos de aguanieve, apenas notables bajo la luz de los faros en la calle. –La voz viene del océano-, desde su ventana, en la lejanía, se entreveía un lago. Aquel espejo azul le traía recuerdos del océano; vivió mucho tiempo cerca de la costa, dejando aquel hogar apenas un mes atrás. Nunca había apreciado tanto el mar como ahora que vivía lejos de él. Se mudaron, pues la inesperada muerte de su padre dejó a su familia tambaleando económicamente. Tras un tiempo de angustia, su madre encontró finalmente un trabajo de conveniencia, y por ello estaban ahí, en aquel pueblo entre las montañas. En su interior algo la inquieta, algo busca salir; el temor le hace aferrarse a aquel sentimiento, pues aún no lo comprende. –El océano es hermoso-, piensa. Recordaba esas pocas veces en las que se dio el lujo de visitar prolongadamente la playa, aun viviendo tan cerca de ella. Lleva semanas reprimiendo la nostalgia, hay algo que desea, pero no sabe con exactitud qué es; sin embargo, su resistencia había llegado al límite. Con la misma precipitación con que llega un ataque al corazón, ahí, con la frente en el cristal y la mirada perdida, siente como su alma se desgarra, invadiéndola un frío dolor que le hace perder el conocimiento, sin que, posteriormente, quede recuerdo alguno de aquel desagradable fenómeno. En su convulsión, su lengua acarició en su paladar una frase que no puede ser escuchada más que por aquel al que va dirigida, un mudo susurro que llega a los oídos del que duerme en el abismo, haciéndole estremecer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-3493522190208941891?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/3493522190208941891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/03/vii-por-que-prometiste-regresar-yo-te.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3493522190208941891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3493522190208941891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/03/vii-por-que-prometiste-regresar-yo-te.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | VII'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-7vnzyUJqkoM/TshaXOP3jGI/AAAAAAAABMw/LDsHfumUqoA/s72-c/7%2B-%2BLa%2BPuerta%2BNegra.png' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-6521820338284603825</id><published>2011-11-13T07:00:00.000-08:00</published><updated>2011-11-13T07:24:48.015-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Voces de la Oscuridad'/><title type='text'>La sinfonía de la Sirena | El Despertar | VI</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-pqcYvsFZL9U/Tr17IUFoQJI/AAAAAAAABMk/erygm2J7e1s/s1600/6%2B-%2BLa%2BVoz%2Bdel%2BGuardian.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://1.bp.blogspot.com/-pqcYvsFZL9U/Tr17IUFoQJI/AAAAAAAABMk/erygm2J7e1s/s500/6%2B-%2BLa%2BVoz%2Bdel%2BGuardian.png" border="0" alt="La voz del Guardian" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5673826488318181522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duermo rodeado de marineros muertos, aquellos que sucumbieron en altamar, presas del encanto del océano, dominados por el cantar de las sirenas. Seres de indescriptible belleza devoran sus restos, mientras que yo me alimento de sus almas. Soy un monumento al temor del hombre, pilastra de caos y orden. La oscuridad del abismo envuelve mi cuerpo, la luz del sol, dañina ya a mis ojos, no es más que un débil susurro proveniente de la superficie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los humanos no conocen el poder que poseen, son incapaces de dominarlo, eso los conduce a su propia destrucción. Continúo soñando, aquí en las tinieblas, solo, pues he perdido aquello que anhelaba más en el mundo. Esta herida no será ignorada, mi venganza será cruel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podrías tocar mi dorso sin desear herirlo?, ¿buscarías acaso atravesarme con un arpón?, ¿tirar mi carne a los nómadas del desierto para saciar su hambre? Lo único que atesoro bajo mi piel es mi sangre. ¿Deseas alcanzar la inmortalidad? Hay cosas que el viajero ignora acerca de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Conoces el canto de las sirenas? Es hermoso escuchar su aullido: cantan a la vida, pero auguran la muerte. Ven aquí, viajero de la vida; ven y duerme junto a mí, arrullado por el cantar de las sirenas; no temas, deja que guíe tu camino hacia las fauces del abismo. ¿Ves alguna luz? Así es como el cazador atrae a su presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el secreto de una civilización perdida, su amo y creación. Hijo de los primeros destellos de la conciencia, seres lejanos en el tiempo y la distancia. Guardián de la verdad,  cazador de la insurrección. Fui arma y perdición de un poderoso pueblo aquí en lo que llamas tierra, último respaldo, único recuerdo de quienes me engendraron. Duermo en el abismo pues no deseo ser descubierto. Aquellos que antaño me despertaron en este lugar, quienes me dieron la forma que ahora ostento, desconocían su capacidad al tenerme a su merced. Pero sus mentes fueron mías, ellos me sacaron de las tinieblas y sobre ellos mi imperio debió elevarse. Hoy sus cuerpos yacen bajo la impenetrable tundra, espesos hielos les aplastan, perdidos en un lugar sin nombre, de donde nunca podrán escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces el maestro es cruel con sus discípulos. ¿Crees que nacimos en la tierra? Llegamos aquí hace tanto tiempo, que hemos olvidado parte de nuestro origen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-6521820338284603825?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/6521820338284603825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/vi-duermo-rodeado-de-marineros-muertos.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/6521820338284603825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/6521820338284603825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/vi-duermo-rodeado-de-marineros-muertos.html' title='La sinfonía de la Sirena | El Despertar | VI'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-pqcYvsFZL9U/Tr17IUFoQJI/AAAAAAAABMk/erygm2J7e1s/s72-c/6%2B-%2BLa%2BVoz%2Bdel%2BGuardian.png' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-2694669150786240370</id><published>2011-11-06T12:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-20T22:05:56.507-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ecos del Árbol'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | V</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-UCya3YO-kjg/Trb2O5atRCI/AAAAAAAABMA/XRIhbNUuBF4/s1600/5%2B-%2BLa%2BPromesa.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://1.bp.blogspot.com/-UCya3YO-kjg/Trb2O5atRCI/AAAAAAAABMA/XRIhbNUuBF4/s500/5%2B-%2BLa%2BPromesa.png" border="0" alt="La promesa" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5671991516511159330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Oh viajero, que frente a este altar nos has llamado, a nosotras, las voces de la oscuridad! Toma asiento y atiende esta historia que narran los vientos y el mar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Se escucha el canto de las sirenas; el frío invernal, penetrante hasta los huesos. La mirada de una mujer, de formidable belleza, se posa en el atardecer, desde la playa. Le fue jurado un regreso hace ya más de doscientas lunas; nunca ha perdido la fe. Esperó doscientas lunas para conocer a su prometido, podrá esperarle doscientas o más para que vuelva de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Un grupo de naves atraviesa el umbral formado por los riscos que entornan la bahía donde se oculta su aldea, se aproximan; el corazón de la dama dio un salto al percatarse de ello. “¿Estarás tú, comandando en proa de alguna de estas naves, impulsándole desde los remos, o siendo el mozo del navío?” Pero aquella escolta que a la distancia se acerca no trae buenas noticias. “¿Recuerdas lo que me prometiste al partir, mientras hincada te lloraba implorando tu regreso? ¡Hoy tus palabras yacen en la falsedad!”. De uno de aquellos barcos descienden doce peones cargando una losa negra. ¿Qué hay grabado en ella? “¡Sólo has voto de cosas que estés seguro de cumplir!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»La losa es llevada al lugar de la oración, la gente se reúne en torno a ella. La belleza de los ojos rojos continúa en la costa, esperando que llegasen nuevas flotas siguiendo a la primera; quizá su desposado esté a bordo de otra nave. Se escuchan lamentos provenientes de la aldea, terribles presentimientos se encarnan en la mente de aquella joven. Llora, su llanto cae en la fría arena, salpicando de lodo sus pies desnudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Caen ligeros copos de nieve, contrastan con la tristeza de aquel pueblo. La joven está hincada frente a la losa, ya no llora más, pues el frío ha secado sus lagrimales. Cientos de nombres de marinos muertos en guerra se encuentran grabados en aquella fúnebre estela, en primera fila se hallaba el de su amado; todo aquel tiempo de espera, inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»En lo alto de un risco se escuchan lúgubres oraciones. Llanto, lloran por aquella mujer de ojos de fuego: tres días han pasado desde que se le encontró casi muerta frente al negro laude. ¡Qué doloroso es despedirle de este mundo siendo ella tan joven! Adiós hermosura de rojo cabello y blanca piel, ve a donde los muertos encuentran la paz: allá, en la profundidad del mar azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Se escucha el canto de las sirenas, ¡qué dulce sinfonía! ¿Acaso en el mar, repleto de muertos, logró aquella joven alcanzar la paz anhelada?, ¿le habrá sido entregado aquello que esperó por más de doscientas lunas? Las almas de los marinos moran en el océano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-2694669150786240370?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/2694669150786240370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/v-se-escucha-el-canto-de-las-sirenas-el.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/2694669150786240370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/2694669150786240370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/v-se-escucha-el-canto-de-las-sirenas-el.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | V'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UCya3YO-kjg/Trb2O5atRCI/AAAAAAAABMA/XRIhbNUuBF4/s72-c/5%2B-%2BLa%2BPromesa.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-3877994927441893872</id><published>2011-10-30T09:00:00.000-07:00</published><updated>2012-01-20T22:06:59.053-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arca de Memorias'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | IV</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-0jxiGrcTj6E/Tq18yJi8ScI/AAAAAAAABL0/cauxVOu3SJc/s1600/4%2B-%2BAmantes%2Bpor%2BSangre.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://4.bp.blogspot.com/-0jxiGrcTj6E/Tq18yJi8ScI/AAAAAAAABL0/cauxVOu3SJc/s500/4%2B-%2BAmantes%2Bpor%2BSangre.png" border="0" alt="Amantes por sangre" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5669324706927102402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de la mañana, me recuerda mi infancia, antaño, cuando vivía bajo el cobijo de mi madre. Dormíamos juntos para resguardarnos del frío, mis hermanos y yo. Ella nos alimentaba, a todos, su vientre emanaba leche tibia, nos cubría de afecto; recordar aquellos días me hunde en la nostalgia. No le he vuelto a ver, hace bastante tiempo que me separé de ella. Ahora me valgo por mí misma.&lt;br /&gt;Desde esta azotea puedo ver toda la ciudad. Su precoz actividad comienza desde horas antes a que raye el sol. Así son los humanos, siempre ocupados; se podría jurar que su tarea no terminará jamás.&lt;br /&gt;Los primeros destellos me dan en la cara: me agrada sentir su calor; me hace feliz, pero no desvanece el hambre. La mano del hombre es incierta, a veces generosa, a veces hostil. Este es el mundo que han creado, nosotros, los de cuatro patas, debemos adaptarnos. Bajo de la azotea para buscar algo de comer. Dentro de un callejón consigo llenarme el estómago con algunas sobras de la basura, he tenido suerte, pero continúo intranquila. Algo perturba mi serenidad, lo he sentido desde hace algún rato, alguien me sigue, huelo el peligro, lo huelo a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirigía de vuelta a casa, al doblar el callejón me encuentro cara a cara con aquel que anda en pos de mí. Es tres veces más grande que yo, muestra sus colmillos para inspirar terror, pero mantengo mi serenidad, mirándole a los ojos. Trato de hacerle entender que no busco problemas, pero él no parece comprender. ¿Qué quieres de mí, hijo del parásito? Comienzo a retroceder, echa a correr, ambos corremos: yo, por mi vida; él, por su presa. El hombre ve con gracia y chiste que el can persiga al gato, una extraña y vieja historia hay tras de ello, pero no es momento para contarla.&lt;br /&gt;Los humanos también corren, lo hacen todo el tiempo, corren de aquí para allá, sin rumbo alguno. Usualmente lo hacen sobre dos pares de ruedas que se mueven a gran velocidad; aún recuerdo con horror el rugir de aquella bestia metálica aproximándose a nuestro costado. Escuché un golpe, un crujido y un chillido de mi cazador, mientras una enorme presión se alzaba sobre todo mi cuerpo. Recuerdo como sentía tronar mis huesos al comprimirse entre el pavimento y aquella rueda, un dolor tan grande que se opacaba a si mismo… ¿Acaso la muerte? &lt;br /&gt;Todo pasó tan rápido: de un momento a otro cazador y presa se encontraban destrozados, tirados en el abandono, pisoteados por la apatía. El arrebato de nuestro asesino es ejemplo de cómo los hombres han olvidado el amor a la vida, creándose una falsa existencia en la que sólo importan los asuntos de su sociedad. Aquí estamos nosotros, productos de su frenesí, mientras que ellos… El vehículo que causó nuestra muerte impactó a otro que a su lado trataba de ganarle distancia, al ponernos en su camino desencadenamos un accidente que acabó con la vida de ambos conductores. ¡Seres humanos tan imprudentes! Si tanto temen a la muerte, ¿por qué juegan con su existencia como si les estuviera garantizada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estaba el sol completamente visible en el oriente; aun con dificultades seguía respirando, o al menos eso creía. Llegó una camioneta con dos humanos, esparcieron cal sobre mi cuerpo, me levantaron con una pala y me introdujeron en una bolsa negra; no volví a ver la luz. ¡Adiós sol que iluminaste mi rostro tantas veces al amanecer, brindándome el calor de los recuerdos de la infancia!, aquellos tiempos cuando todo era ilusión. Lo último que conseguí ver fue un grupo de humanos reunidos en torno al accidente: el caos que desata la muerte de alguno de ellos sólo es comparable a la indiferencia con que miran las miles de muertes que causan día con día; muertes de inocentes que sólo buscan vivir para terminar este viaje comenzado por nuestros padres, el cual recorremos al lado de los hombres, como errantes sin rumbo alguno. Segundos después de haber entrado a la bolsa, cae sobre mí el cuerpo de mi cazador. ¡Somos tan semejantes! ¡Luchando por vivir en un mundo muerto! Ante ella todos somos iguales: la muerte. No importando lo distintos que nos juzguemos, será siempre el último enemigo a enfrentar, y jamás será vencida.&lt;br /&gt;Mi cuerpo estaba destrozado, la sangre de mi cazador fluía de sus heridas y penetraba en las mías, me embriagaba. Aun cuando entendía que luchar por mantenerme despierta era inútil, lo hacía deseosa, sólo para ser testigo de aquel ritual. Sentía el calor de su cuerpo que, aunque extinguiéndose, envolvía afectivamente lo que quedaba de calor en el mío. Podía sentirlo a él, dentro de su pecho arruinado aún había vida, un corazón que seguía latiendo, lenta y dolientemente, sufriendo sólo para mantener vivo aquel momento. Aquel ser me susurraba al oído su verdadero nombre, arrepintiéndose de sus acciones y suplicando mi compañía en la penumbra. Juntos, como uno, atravesamos el valle de la oscuridad: almas de dos amantes, que en comunión, van a tomar parte en el eterno. Así abandonamos nuestros cuerpos, que solemnemente formaron un sólo cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el último suspiro de nuestras vidas, ¿qué somos?: un cazador y una presa que se persiguieron hasta la muerte, o un par de seres, que como tales, expresaron su amor en un nuevo nivel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-3877994927441893872?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/3877994927441893872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/iv-el-olor-de-la-maana-me-recuerda.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3877994927441893872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3877994927441893872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/iv-el-olor-de-la-maana-me-recuerda.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | IV'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-0jxiGrcTj6E/Tq18yJi8ScI/AAAAAAAABL0/cauxVOu3SJc/s72-c/4%2B-%2BAmantes%2Bpor%2BSangre.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-3795765728214841462</id><published>2011-10-23T10:00:00.000-07:00</published><updated>2011-10-30T09:42:11.318-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Voces de la Oscuridad'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | III</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-nCBqjoGcjPM/Tp-P55kpegI/AAAAAAAABKE/MbwkHev4a2M/s1600/3%2B-%2BSusurros%2Bdel%2BAyer.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://2.bp.blogspot.com/-nCBqjoGcjPM/Tp-P55kpegI/AAAAAAAABKE/MbwkHev4a2M/s500/3%2B-%2BSusurros%2Bdel%2BAyer.png" border="0" alt="Susurros del ayer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5665405081125222914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Nuestros padres? ¡¿Que si les recordamos?! Viven en nosotros, su legado bajo nuestra piel. Dentro de cada ser están los que le precedieron, como capitanes del barco con el que navegamos en el mar del tiempo.&lt;br /&gt;¿El día que llegamos? Pero si nacimos en este mundo, frutos de la vida… aunque nuestros recuerdos nos hablan de otras tierras que pisar, otros aires que surcar y otras aguas en las que la vida puede fluir; nuestros padres nos trajeron aquí, en un tiempo inmemorable. Todo es parte de un viaje, un camino por recorrer nos aguarda delante. ¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos? Poco sabemos de ello, y sin oponernos, continuamos andando, pues es nuestro deber.&lt;br /&gt;¡¿Que quiénes son ellos?! ¿De dónde son? Nunca lo supimos realmente, y quizás nunca lo sabremos; aparecieron entre nosotros tan de repente, que dio la impresión de que tenían ya tiempo aquí… y así era; mas una cosa es segura, no son nuestros padres.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-3795765728214841462?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/3795765728214841462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/iii-el-da-que-ellos-llegaron-nunca-lo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3795765728214841462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/3795765728214841462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/02/iii-el-da-que-ellos-llegaron-nunca-lo.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | III'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nCBqjoGcjPM/Tp-P55kpegI/AAAAAAAABKE/MbwkHev4a2M/s72-c/3%2B-%2BSusurros%2Bdel%2BAyer.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-7300975069686767643</id><published>2011-10-16T10:28:00.000-07:00</published><updated>2011-11-14T08:43:51.719-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajero'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | II</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-jTgjfzvY-M0/TpsTvP-_3nI/AAAAAAAABJg/VsuXFu3rERU/s1600/2%2B-%2BPilares%2Bde%2Bla%2BIglesia.png"&gt;&lt;img class="badge" src="http://1.bp.blogspot.com/-jTgjfzvY-M0/TpsTvP-_3nI/AAAAAAAABJg/VsuXFu3rERU/s500/2%2B-%2BPilares%2Bde%2Bla%2BIglesia.png" border="0" alt="Pilares de la iglesia" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5664142658814074482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡La iglesia, hermanos míos, es una luz que brilla en las tinieblas!&lt;br /&gt;¿Por qué alza la voz?, ¿por qué la gente afirma con la cabeza? ¿Escuchan lo que dice?, ¿o reaccionan de forma necia, como aquel que sigue ordenes sin cuestionarse las consecuencias? Estas preguntas rondaban su mente al encontrarse frente al altar de la iglesia que custodiaba los restos incinerados de su padre, quien el próximo enero cumpliría seis años de fallecido. Era julio, día de su aniversario; como todos los años desde la tragedia, visitaba el lugar junto a su madre, en memoria a él. Aquel grande y opulento templo de mármol verde y cantera gris, había sido escogido por la señora Morrison como alberge mortuorio para los restos de su marido. Jacob nunca estuvo de acuerdo, pues entendía de sobra que su padre tampoco lo hubiera estado. Siendo entonces sólo un niño, incapaz de entender las circunstancias, no tuvo voz en aquella decisión. No pudo más que hacer lo que había venido haciendo desde entonces: bajar su cabeza y callar; guardar respeto ante las cosas de Dios. Le pesaba bastante, no le agradaba visitar aquellos lugares, no había recuerdo alguno en sus dieciséis años de reminiscencias en el que hubiese acudido por voluntad, ni una sola vez. Asistía sólo por respeto a su madre, incluso en aquel momento lo hacía más por respeto a ella y a la imagen que se había impuesto de su marido, que por respeto a la memoria de su padre; pues para él nunca fue agradable todo lo que ahí escuchaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Una luz, hermanos, que ilumina la senda por la que caminó nuestro salvador! ¡Una senda que lo llevó al sufrimiento! ¡A la agonía! Pero que además de todo, ¡no fue un camino fácil! –los incesantes gritos del cura le mareaban, y el sofocante humo del incienso le robaba el aire, le atacaba directamente; sentía como si algún ser, oculto en aquel lugar, deseara hacerle dormir, hacerle caer y callar todos los pensamientos que, en su mente, se rebelaban contra la fe de su madre y la de todos los presentes en el lugar: fe que alimenta a dicho ser.&lt;br /&gt;–Y todo esto hermanos, ¡para salvarnos! ¡Del fuego eterno! ¡Del tormento eterno!&lt;br /&gt;Entonces no pudo contener más el desmayo, todo comenzó a volverse tardo. Abrió la boca para quejarse con su madre, pero no consiguió articular más que un entrecortado sonido que fue ahogado por los gritos del cura; se desmayaba, perdía el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Navegante, navegante –se oía una voz lejana, una voz suave, maternal; pero con un timbre sexualmente indistinguible, de modo que no era posible asegurar que viniese de una mujer. La voz le llamaba, mas no por su nombre. Abrió los ojos, la claridad llegó a ellos poco a poco, se incorporó, miró a su alrededor, encontró todo cuanto había visto antes de desvanecerse: las paredes de cantera, las arañas de luz colgando del techo, los cirios, las velas, el altar… todo; pero no encontró la fuente de aquella voz, ni a cualquier otro ser que produjese sonido alguno. Aparentemente estaba solo en el lugar y aunque todo parecía estar en su sitio, había algo en aquella escena que era bastante extraño. La iglesia era iluminada por una tenue luz azulada que provenía de todas partes; además, era bastante inusual que estando tirado en el duro suelo no le sintiese frío, sino al contrario, era cálido y cómodo. Acaso aquella luz entibiaba todo cuanto iluminaba; pues no sentía ni pizca de frío a pesar del clima y la deficiente calefacción que tenía el edificio.&lt;br /&gt;–¡Bienvenido viajero de tiempo y espacio! –encontró la fuente de la voz; frente a él apareció un ser de tez blanca y estatura considerable, dándole la espalda y mirando hacia el altar. Su aspecto era imponente: no tenía cabello, vestía una solemne túnica ceñida a la cintura por un esbelto fajo metálico y todo él era rodeado por un resplandeciente anillo de luz, como si el brillo azulado de aquel lugar se concentrara en su figura-. Recuerda navegante: una luz en las tinieblas puede ser una trampa del cazador para atraer a su presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Quién eres? ¿Qué es este lugar? –preguntó el muchacho.&lt;br /&gt;–Soy un mensajero –respondió aquel ser volviéndose repentinamente. El joven se estremeció al ver su mirada, pues aquella era la mirada más profunda que había visto hasta entonces: una mirada azul, profunda como el azul del océano. Su rostro era curiosamente bello a pesar de su rareza, de facciones delicadas y piel en extremo clara, la cual reflejaba de manera efusiva la luz azulina del entorno. Carecía de nariz, por ello tenía una apenas notable prominencia en su lisa faz, ausente por completo de fosas nasales; un orificio de forma romboidal, ubicado entre la unión de sus ojos, le permitía respirar y quizá algo más. Su cabeza era ovalada y pronunciada hacia atrás, su frente era amplia. A los costados tenía anchos y firmes pliegues de piel, semejantes a aletas, surgiendo de sus mejillas y terminando hasta cubrir sus oídos.&lt;br /&gt;–Ten calma –dijo sonriente aquel al observar la reacción del muchacho, un par de blancos colmillos brillaron bajo sus pálidos labios-, pronto sabrás por qué te he traído aquí –luego extendió su mano, compuesta de sólo cuatro dedos: un pulgar, dos dedos largos de longitud semejante, y uno más pequeño y delgado; todos dotados de puntiagudas uñas de sutil color lila. Señalaba hacia el altar, donde el cura había aparecido. Se mantenía inmóvil y con la expresión que había quedado grabada en su mente antes de perder el conocimiento, como si sólo fuese una imagen estática extraída de sus recuerdos. El ser exclamó en tono burlesco-. ¡Un curioso personaje! ¿No lo crees? –Se volvió nuevamente al muchacho, pero al verlo estremecerse y desviar la mirada por segunda ocasión, decidió ir al grano-. La luz no es señal de un camino concluido viajero, por sí sólo el sufrimiento de un hombre no salvará a la raza humana; ni siquiera el sacrificio de otros mil iguales les otorgaría la salvación: esta corre por cuenta propia. La luz tampoco apunta siempre al camino correcto, abre los ojos de la razón, ve más allá; si te dejas cegar por la luz, no verás el suelo que pisas, ni a donde te llevarán tus pies –hizo una pausa y después continuó con más seriedad-; tu iglesia, navegante, a la que estás ligado; así como muchas otras; no es más que el reflejo del principal temor del hombre: la muerte; aquel desconocido más allá. Creer en un Dios o creer en un cielo tranquiliza a los hombres. ¿Temen al infierno? No, pues muchos creen ya tener su lugar en el paraíso; pero, para alcanzar el destino, hace falta recorrer el camino correcto. La vida misma es una senda incompleta, no basta con simplemente caminar, sino ver por donde se anda, de lo contrario, el lugar al que serás conducido puede no ser el deseado. Te he traído aquí para advertirte navegante: la tormenta se avecina; el barco de tus ancestros, la nave que les han legado, no resistirá las nuevas marejadas. Muchos han sido cegados por la luz de la bestia, hay muchas maneras de encontrar la perdición. Ten cuidado: en una bifurcación, sólo una senda te llevará a donde deseas; las otras podrán perderte. Los pilares del templo están a punto de caer, no hay marcha atrás.&lt;br /&gt;–No entiendo… –balbuceó confundido.&lt;br /&gt;–No todas las ovejas siguen al pastor, encuentra tu camino, guía a los tuyos. El tiempo se termina viajero, no puedo decir más por ahora –Extendió su dedo índice, de la punta de este surgieron ondas, como si tocara el agua. Todo ondulaba, él se doblaba, sentía como si se fuera a desmayar nuevamente. Cayó al suelo-. Sólo te hago una última advertencia –dijo aquella voz, que en ecos, comenzaba a opacarse así misma-: partirás en busca aquello que te regresará a tu verdadero hogar, pronto comenzarás el viaje por el que fuiste escogido, aquel que en otra vida le prometiste a la luna; en ese momento, procura no olvidar tu nombre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encontraba en el frío suelo del templo, su madre le abanicaba el rostro, no entendía lo que ocurría ¿cuánto tiempo tendría sin conocimiento? Sus recuerdos no eran del todo claros, pero una frase permanecía latente en su mente, como un eco: “La tormenta se avecina”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-7300975069686767643?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/7300975069686767643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/01/ii-la-iglesia-hermanos-mos-es-una-luz.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7300975069686767643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/7300975069686767643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/01/ii-la-iglesia-hermanos-mos-es-una-luz.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | II'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-jTgjfzvY-M0/TpsTvP-_3nI/AAAAAAAABJg/VsuXFu3rERU/s72-c/2%2B-%2BPilares%2Bde%2Bla%2BIglesia.png' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6792179729009122452.post-6848547087522057253</id><published>2011-10-09T09:18:00.000-07:00</published><updated>2011-11-14T11:28:01.126-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arca de Memorias'/><title type='text'>La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | I</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-Xn9Cebdtl1w/TpHIlcMuN8I/AAAAAAAABJY/q5OQIAjFptI/s1600/1%2B-%2BEl%2BZorro%2By%2BLa%2BLuna.png" target="blank"&gt;&lt;img class="badge" src="http://3.bp.blogspot.com/-Xn9Cebdtl1w/TpHIlcMuN8I/AAAAAAAABJY/q5OQIAjFptI/s500/1%2B-%2BEl%2BZorro%2By%2BLa%2BLuna.png" border="0" alt="El zorro y la luna" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5661526752131692482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ruidos de la noche me tranquilizan, me tumbo en la hierba y escucho; los ruidos me llaman. Miles de demonios cantan un himno a la oscuridad de la noche y al brillo de la luna, pues luz y oscuridad tienen un romance, somos testigos de sus caricias. Bailan una danza transitoria, apenas perceptible al ojo de los seres que, siendo amantes de la noche, se han recostado a admirarle; nocturnas bestias que en la oscuridad se enredan y con las sombras se mueven. Escuchando el vals de la luna, interpretado por los cientos de voces e instrumentos de las criaturas de la noche, surge en mí el deseo de fundirme en este encuentro; pues ya luz y oscuridad son una sola. Soy testigo, me recuesto, escucho y admiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento me acaricia; sueño, corro en la pradera sintiendo la libertad de mi alma. Súbitamente toda esa euforia es cortada por un siniestro golpe de adrenalina, la calma de mi espíritu se transforma en inquietud sin que detenga mi correr. El tiempo se paraliza. Alguien me mira, me observa, me estudia desde la lejanía escondido entre la maleza: jamás me había enfrentado a bestia más letal. Me convierto en presa de este infernal cazador; pero ¿por qué?, ¿qué quiere de mí?, ¿qué busca?&lt;br /&gt;Algo penetra en mi frente, fue tan rápido que no le vi llegar. Me fue imposible detenerme, seguí corriendo en dirección a mi asesino; la muerte llegó a mí con el crujir de mi cráneo, mientras la inercia llevó mi cuerpo a tierra. Sangrando, tirado en el suelo, todo comienza a desvanecerse. Algo se acerca a mí, lame mi herida, puedo sentir su lengua lamer la sangre que fluye de ella. Con sus colmillos me sujeta por el cuello y me lleva a donde su amo. Me desvanezco, me voy; el miedo que sentí al encarar el final se ha ido por completo y la libertad que experimento ahora no tiene comparación. Me voy, me olvido de este mundo. Sólo me queda el dulce dolor que provoca el último aliento, un dolor que culmina con una explosión de placer y de tranquilidad; semejante a un orgasmo inducido por el ser amado. Como si una gran espera terminara, dichoso me fundo con la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol me da en el rostro, me despierta; la noche ha terminado. Nada puedo recordar. Por alguna razón desconocida soy feliz, soy el ser más próspero en este bosque. Esta felicidad me hace correr sin dirección alguna, sin destino fijado. Comienzo mi viaje hacia la dicha infinita, el gran viaje que estoy destinado a recorrer, como todo ser vivo en el universo. Llego a la pradera sin advertir la presencia del enemigo: un humano y su perro me observan desde la maleza, esperando el momento perfecto para darme muerte; mi felicidad me ciega y no me permite darme cuenta de esto sino hasta que ya es demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora soy parte de la existencia inerte, mi piel adorna la pared en la casa de mi asesino y mis otros restos se pudren entre sus desperdicios. Mi cuerpo, sólo polvo, es ahora realmente uno con la creación, uno con el todo; pues se funde lentamente con él. No obstante, mi ser es ya uno con Dios, soy el ser más próspero del universo… pero, ¿por cuánto tiempo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;p&gt;::: Sigue al guardian rojo, Nuevos episodios todos los domingos en: &lt;a href="http://rockwoodtree.blogspot.com"&gt;Crónicas del Árbol de Rockwood&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6792179729009122452-6848547087522057253?l=rockwoodtree.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/feeds/6848547087522057253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/01/ship-of-memories.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/6848547087522057253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6792179729009122452/posts/default/6848547087522057253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://rockwoodtree.blogspot.com/2008/01/ship-of-memories.html' title='La Sinfonía de la Sirena | El Despertar | I'/><author><name>Domin-Omega</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04822740898415809396</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-QRq-3R2mYdA/Tv9QWW6yRbI/AAAAAAAABQs/gaQ2IK8phTM/s220/newav%2Bcopia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Xn9Cebdtl1w/TpHIlcMuN8I/AAAAAAAABJY/q5OQIAjFptI/s72-c/1%2B-%2BEl%2BZorro%2By%2BLa%2BLuna.png' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry></feed>
