Oct302011
IVLa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
Amantes por sangreAmantes por sangre

El olor de la mañana trae los recuerdos de mi infancia, antaño, cuando dormíamos juntos para cobijarnos del frío. Mamá nos nutría con la leche tibia que emanaba de su vientre, llenándonos de afecto; recordar aquellos días me hunde en la nostalgia. No los he vuelto a ver, hace mucho que me separé de ella y de mis hermanos. Ahora sólo soy yo.

Desde esta azotea puedo ver toda la ciudad. Su precoz actividad comienza antes de que raye el sol. Así son los humanos, siempre ocupados; podría jurarse que sus tareas no terminan jamás.

Los primeros destellos me dan en la cara: me agrada sentir su calor, me hace feliz… pero no desvanece el hambre. La mano del hombre es incierta, a veces generosa, a veces hostil. Este es el mundo que han creado, nosotros, los de cuatro patas, debemos adaptarnos. Bajo de la azotea buscando comida, dentro de un callejón consigo llenarme el estómago con sobras de la basura; he tenido suerte, pero la ansiedad no se va. Algo no me deja estar en paz, me sigue desde hace rato. Siento el peligro, lo huelo a él...


Oct232011
IIILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
Susurros del ayerSusurros del ayer

¿Nuestros padres? ¡¿Que si los recordamos?! Viven en nosotros, bajo nuestra piel. Los ancestros del sueño duermen dentro de cada uno, como capitanes del barco con el que navegamos en el mar del tiempo.

¿El día en que llegamos? Pero si nacimos en este mundo, frutos de la vida… aunque nuestros recuerdos hablan de otras tierras, otros aires y otras aguas; nuestros padres nos trajeron aquí, en un tiempo inmemorable. Todo es parte de un viaje, el camino espera adelante. ¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos? Poco sabemos de ello y así continuamos sin resistencia, pues es nuestro deber.

¡¿Que quiénes son ellos?! ¿De dónde son? Nunca lo supimos realmente, quizá nunca lo sabremos. Aparecieron entre nosotros como el amanecer, dando la impresión de que tenían ya tiempo aquí… y así era; sólo una cosa es segura, ellos no son nuestros padres...


Oct162011
IILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
Pilares de la iglesiaPilares de la iglesia

–¡La iglesia, hermanos míos, es una luz que brilla en las tinieblas!

¿Por qué alza la voz?, ¿por qué la gente afirma con la cabeza? ¿Escuchan lo que dice?, ¿o reaccionan de forma necia, como quien sigue ordenes sin cuestionárselas? Estas y otras preguntas rondaban su mente al encontrarse frente al altar de la iglesia que custodiaba las cenizas de su padre, quien el próximo enero cumpliría seis años de fallecido. Era julio, día de su aniversario; como todos los años desde la tragedia, visitaba el lugar llevado por su madre. Aquel opulento templo de mármol verde y cantera gris había sido escogido por la viuda de Morrison como alberge para los restos de su marido. Jacob nunca estuvo de acuerdo, entendía de sobra que su padre tampoco lo hubiera querido. Siendo entonces sólo un niño, “incapaz de entender”, no tuvo voz en aquella decisión. No pudo hacer más que lo que había venido haciendo desde entonces: bajar su cabeza y callar, guardar respeto ante “las cosas de Dios”. Era una carga, aquellos lugares le desagradaban, no había un solo recuerdo en sus dieciséis años en el que hubiera visitado un templo por voluntad y lleno de gusto. Sólo el respeto a su madre y a la imagen que se había impuesto de su difunto marido lo mantenían ahí; para honrar la memoria de su padre él conocía otros actos, actos que no eran bien vistos en aquel lugar...


Oct92011
ILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
El zorro y la lunaEl zorro y la luna

Los ruidos de la noche me tranquilizan, me tumbo en la hierba y escucho; los ruidos me llaman. Miles de demonios cantan un himno al cielo ensombrecido y a la brillante luna, pues luz y oscuridad guardan un romance, somos testigos de sus caricias. Bailan en una marcha lenta, sus pasos son apenas sensibles al ojo de aquellos que, siendo amantes de la noche, se han detenido a mirarle; nocturnas bestias que en la oscuridad se enredan y con las sombras se mueven. Escuchando el vals de la luna, interpretado por las voces e instrumentos de los hijos de la noche, surge en mí el deseo de fundirme en este encuentro, pues ya luz y oscuridad son una sola. Soy testigo, me recuesto, escucho y admiro.


El viento me acaricia; sueño, corro por la pradera tan rápido como un alma libre. Al igual que una serpiente, muerde en mis adentros un siniestro golpe de adrenalina. Mi espíritu, antes en calma, se desborda de inquietud sin interrumpir mi paso. El tiempo se paraliza. Alguien me observa, me estudia desde la lejanía escondido entre la maleza. Jamás me había enfrentado a bestia tan letal, me convierto en la presa de un cazador que el mismo infierno escupió. ¿Por qué?, ¿qué es lo que quiere de mí? ¿Qué busca?...


Oct82011

Frente a la costa de la eternidad...

por Domin-Omega

Hace más de tres años que comenzé con un proyecto personal, dicho proyecto, al día de hoy, me ha cambiado bastante. El producto, más que un libro terminado o un blog lleno de lectores, ha sido una perspectiva totalmente distinta del universo y el gozo de escribir y ser leído, cuando menos, por un grupo de personas. Quiero compartir dicha perspectiva con ustedes, si me lo permiten, a travez de los textos de esta novela que comenzé a escribir hace tres años.


Una vez más, desde el comienzo, parte por parte. He renovado cada texto, revisando cada parrafo en busca de las ideas de ayer, enfrentandolas con las de hoy. Siento que ha sido lo mejor, espero que mis viejos lectores continuen dispuestos a leer esta novela. Se daran cuenta de que algunas cosas han cambiado, yo espero que dichos cambios sean de su agrado...


A los nuevos y a los viejos lectores, les agradesco su atención de antemano y los cito cada domingo en este lugar, para leer una nueva crónica.


Mañana, todo comenzará de nuevo...


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