Nov272011
VIIILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
Lágrimas de SangreLágrimas de Sangre

Cierro mis ojos, recuerdo cómo atacaron a nuestra familia; llegaron a nosotros con sus armas ensordecedoras y sus garras metálicas, no pudimos anticiparlo. Los hombres son débiles de cuerpo, presumen tener la fuerza en sus mentes; ¡qué se puede decir! Así es como lo han logrado. Dependen de sus armas y herramientas para sobrevivir, embelesados por su poder no encuentran límite en sus acciones. Pisotean todo a su paso, cuanto desean, obtienen, sin pensar en lo que acarreará el que lo consigan. Sacrifican nuestras vidas a su demonio, a su raza, elevándose sobre las otras, proclamándose amos y señores de las tierras que guardan sus pies. Matan por placer, matan por algo más que supervivencia, por cosas banales, cosas que tarde o temprano los destruirán. ¿Qué es lo que los conduce, qué es lo que los embriaga?, ¿el demonio de la destrucción?, ¿el demonio de la muerte? No… es la sed de poder...


Nov202011
VIILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
La Puerta NegraLa Puerta Negra

–¡¿Por qué?! Prometiste volver, esperaba tu regreso más que cualquier cosa... ¿por qué?

–¿Quién eres?

Marlene se hallaba frente a una lápida negra, de pie, descalza sobre la delgada capa de nieve que cubría el lugar. El frío sometía su cuerpo, no provenía de sus pies desnudos, sino de su interior; como si su sangre, en lugar de alimentar y sostener su cuerpo, se alimentara y sostuviera de él. A su lado, hincada en la nieve, lloraba desconsoladamente una mujer. Su roja cabellera se escurría húmeda y desordenada sobre sus blancas vestiduras, denotando un aspecto demacrado –Todas mis esperanzas estaban depositadas en tu regreso, ¿por qué…?


–De nuevo aquí, de nuevo tú. ¿Quién eres? –Preguntaba una y otra vez Marlene a la joven mujer, aun cuando ésta no parecía advertir su presencia.

El viento traía el susurro del mar, cada vez más intenso. Acarreaba una voz, en cierta forma parecida al canto de las ballenas. Al principio era suave, pero conforme aumentaba su intensidad, se volvía más áspera, profunda, como si proviniese del vientre de una enorme bestia –Ven viajero, ven…...


Nov132011
VILa sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
La voz del GuardianLa voz del Guardian

Duermo rodeado de marineros muertos, aquellos que sucumbieron en altamar, seducidos por el canto de las sirenas. Mi compañía son los monstruos ciegos que hinchan sus vientres con los cadáveres pútridos que tocan el fondo y mi alimento es el descanso de sus almas. Yo nombré al miedo antes de que alumbrara la mente. Mi cuerpo es la lluvia salada que escupieron los poros de la tierra los primeros días de la creación.


Conozco al hombre desde mucho antes de que tuviera conciencia de sí mismo, nunca ha dejado de cometer los mismos errores. Camina lento hacia su destrucción, arrastrado por su propia fuerza, sometido por su propia ignorancia. El sueño aquí, en las tinieblas, es interminable. ¿Qué otra cosa se puede hacer en la soledad? Los hombres me arrancaron aquello que anhelaba más en el mundo, los hombres y su viaje inútil y entorpecido. No ignoraré su afrenta, mi venganza será cruel...


Nov62011
VLa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
La promesaLa promesa

–¡Oh viajero! Que frente a este altar nos llamas a nosotras, las voces de la oscuridad, toma asiento y atiende esta historia que narran los vientos y el mar:


»Se escucha el canto de las sirenas, el invierno sopla con un frío que escalda los huesos. La mirada de una mujer se posa en el atardecer, el peso del anhelo la hunde en la playa. Hace más de doscientas lunas que le prometió regresar; nunca perdió la fe. La arena la recuerda constante, por él esperaría doscientas lunas más con tal de que la guerra se lo devuelva ceñido de gloria.


»Un grupo de naves cruza el umbral del norte, apareciendo entre los brazos de piedra que rodean la bahía. Su corazón saltó ansioso en su pecho, fue como el trote de un berrendo de los viejos días. “¿Comandarás algún barco, o serás sólo un hombre más entre los remos?” Pero aquella flota no trae buenas noticias. “¿Recuerdas lo que prometiste al partir, mientras hincada y con lágrimas suplicaba tu regreso? ¡No queda verdad en tus palabras!”. Descienden doce llevando una losa negra a los hombros; ¿qué dicen aquellos trazos arañados sobre su piel de jaspe? “¡Sólo dame tu palabra cuando estés seguro de cumplirla!”...