
–¡Se bienvenido viajero a este altar de leyendas! ¿Escuchaste alguna vez la melodía que cantan los demonios de la noche? Se testigo nuevamente, recuéstate, escucha y admira:
»Un joven zorro descansa tendido en la hierba, observa fascinado el cielo nocturno. Permanece atento a los ruidos de las sombras; la muerte asecha desde cualquier rincón, ignorar el mínimo rumor es un error que puede pagarse caro.
»“Escucha, hijo del bosque, cómo la noche canta a la vida –susurra el viento al oído del zorro-. Mira la luna danzando en el cielo, envuelta en grises nubes, suaves, como finas sedas cubriendo la desnudez de una dama. La dama de la noche, hijo del bosque, baila para ti al compás de esta sinfonía nocturna; escucha y admira”.
»Cautivado por aquella belleza, el zorro olvida sus precauciones. Se deja embriagar por el encanto de la luna, saboreando aquella sinfonía. Cientos de demonios se esconden entre la maleza, coordinando un ritmo interminable, el vals que acompasa el romance entre la luna y la oscuridad. El cuerpo del zorro es bañado por la pálida luz del astro que deseaba ser madre, seducido, comienza a cantarle, acompañando su coro...