Ene292012
XVLa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
PurgatorioPurgatorio

El agua de la regadera me caía sobre la espalda, el vapor lo nublaba todo, me asfixiaba. Así como hervía el agua, así me hervía el alma. ¡¿Cómo podría calmar aquel tormento?! Había asesinado a mi propio hijo.

Su sangre no se derramó sobre mí, mis manos nunca lo tocaron, pero es mía la responsabilidad de su muerte. Su padre lo había educado bajo creencias y costumbres que yo no compartía; jamás lo reconocí como un acto positivo, y desde que partió traté de cambiarlo; sólo conseguí poner a mi hijo en contra mía.

¿Era voluntad de Dios que muriera? El sufrimiento destroza mi fe, ¿es esto un castigo por mi fracaso en su formación? Di todo cuanto pude para cambiarlo, ¡qué difícil fue! Sé que debí guiarlo por el camino de la luz, pero él se resistió... ¿Y si todo fue una prueba, una cruz por cargar? Si fue así, he fallado, he perdido el cielo...


Ene222012

Episiodio XV Retrasado

por Domin-Omega

A mis lectores...


Debído a una serie de infortunadas coincidencias, no pude concluír los preparativos necearios para el episodio de esta semana. Dado que aún se encuentra en revisión, me veo en la necesidad de retrasar su publicación hasta el próximo domingo. Lamento este retraso y espero no haberlos defraudado.

Si esta es tu primera visita, aprovecho para presentarme. Mi nombre es Josué S. Martín, hace aproximadamente cuatro años empezé un proyecto literario, el cual está frente a tus ojos. Correción tras correción llegué a esto, desde hace casi cuatro meses inicié la republicación de todo mi trabajo. Ha sido una descición afortunada y ahora ha ganado más seguidores que nunca, estoy agradecido con todos mis lectores.

Lo que tienes aquí es la culminación de mis cavilaciones; reflexiones, cuentos cortos, narrativa fantástica, fábulas animales, misterio... todo entrelazado en el proyecto más ambicioso que he emprendido hasta ahora. Si tienes un tiempo, te invito a leer. Puedes hacerlo aquí, en el blog, explorando las entradas que son episodios individuales y completos (aquí hablo un poco sobre las herramientas de exploración que desarrollé para el blog) o descargando el PDF, que he formateado para uso en dispositivos móviles...

¡Este sitio y su contendio es gratuíto! Soy partidario de la autoproducción y del uso de licencias abiertas como Creative Commons (leer sobre eso). Si te ha gustado y quieres apoyarme, puedes cotarle a tus amigos sobre el blog o dejarme un comentario con tu crítica u opinión. ¿Algúna duda? También respondo lo pertinente y a la brevedad posible... Aunque, dado que la narrativa es misteriosa, algúnas preguntas no podrán ser respondidas, será trabajo del lector encontrar la verdad... el mío fue esconderla.

"Eres bienvenido viajero a este altar de leyendas..."


Ene152012
XIVLa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
MetamorfosisMetamorfosis

La nieve rechinaba al comprimirse bajo sus pies, el viento le alborotaba los cabellos, que iluminados por la pálida luna llena, se miraban por completo grises. Su andar no llevaba un paso firme. La noche le había ido envolviendo hasta aquel punto en que le había devorado por completo. Casi consumaba un día entero errando por el bosque, buscando la quietud sin que esta llegara a cobijar su mente. Había olvidado la sensación del frío, pues este ya no se presentaba en su cuerpo; ¿sería que ya no sentía nada? Así parecía, perdía agudeza en los sentidos, se apagaban; estaba en el fondo de una cavidad, mirando desde lejos: tenía la impresión de ocupar un cuerpo ajeno. Su ansiedad se disparó con aquel pensamiento, como si tocase el punto sensible de la herida en su alma. Se llevó la mano a la cabeza, encontró su cabello más abundante de lo que debería; ya no tocaba, sino que introducía el dedo en la llaga. No estaba equivocado, aquella pesadilla no se detenía. Estaba aterrado, jamás se había enfrentado a sucesos tan extraños e inquietantes, nunca había sentido miedo que pudiera comparase con el que sentía ahora...


Ene82012
XIIILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
El Errante NocturnoEl Errante Nocturno

¿Lo escuchas?, ¿puedes escucharlo? Algo se acerca… ¿Escuchas? Es el sonido de la muerte, ya viene.

Me aterraba la idea de salir, mi cazador merodeaba en la oscuridad, podía escucharlo. Se disfraza de un blanco plumaje, sigiloso te cubre, sombra fugaz y nocturna, ángel o demonio de enormes ojos que arrebata la vida del suelo. Debía arriesgarme, mis crías necesitaban comida, no tuve otra opción. Aquella fue la última vez que les vi. No lloren hijos míos, mamá volverá pronto, traten de dormir.

El viento… ¿lo escuchas? La sinfonía nocturna, el murmullo de tantos seres que, al igual que yo, buscan alimento protegidos por la oscuridad… no, sólo escucho el silencio. Repentinamente cesó aquella música que llenaba el viento. El silencio inquieta mi alma, algo se acerca, ¿qué es eso que calla a los demonios de la noche?...


Ene12012
XIILa Sinfonía de la Sirena
El Despertar
por Domin-Omega
Un Fantasma en el HorizonteUn Fantasma en el Horizonte

El fuego crepitante de una chimenea iluminaba temblorosamente una enorme sala de techo alto y paredes tapizadas, una habitación antigua pero bien conservada. El espectro de otro siglo permanecía impregnado en cada elemento de aquel lugar.

Se trataba de un estudio: un grupo de estantes y libreros descansaban al fondo, en la parte más oscura de la habitación. De momento no había mayor iluminación que el trémulo resplandor que desprendía la chimenea. Todas las ventanas, altas como el techo, se encontraban cubiertas por gruesas cortinas de terciopelo tinto que llegaban hasta el suelo.

Frente a la chimenea había un sillón, igual de antiguo y ornamentado que el resto de los muebles. Sentado sobre él se hallaba un hombre de edad cercana a los cuarenta. Su vestimenta, aunque elegante, no concordaba tal cual con la imagen retrospectiva de aquel lugar. Su traje era más reciente: pantalón recto de color negro con rayado gris apenas visible, chaleco del mismo estampado, camisa gris (cuyas mangas se encontraban desabotonadas y retraídas hasta los codos) y relucientes zapatos negros; además de una corbata de brillante tela oscura que, aflojada, rodeaba el cuello también desabotonado de su camisa. Este modo de vestir era considerado elegante para su época, pero no alcanzaba el matiz de adornamiento de los muebles que lo rodeaban; sobre todo en aquel momento en que se encontraba desaliñado...